En una fecha donde el resto del país se vuelca a la celebración, las Madres Buscadoras de Durango viven el 10 de mayo bajo una realidad distinta.
Estuvo marcada por el vacío, la resistencia y el reclamo persistente de justicia. Para ellas, el Día de las Madres no es de fiesta, sino de recordar que sus hijos e hijas aún no regresan a casa.
Veladoras, fotos y recuerdos de sus desaparecidos
Sincronizadas con la jornada nacional de movilización por los desaparecidos, las integrantes del colectivo organizaron una velada solemne en la capital del estado.
El evento se convirtió en un altar de esperanza donde las veladoras y los retratos de los ausentes iluminaron la noche, sirviendo como un recordatorio visual de que el olvido no es una opción.
Durante el acto, se rindió un homenaje especial a:
• Madres que fallecieron sin obtener respuestas sobre el paradero de sus hijos.
• Buscadoras que perdieron la vida en la labor de campo y rastreo.
• Familias activas que persisten en el camino, manteniendo la fe de un reencuentro.
- Policía
"Seguimos de pie luchando"
El colectivo compartió un manifiesto cargado de sentimiento y determinación, subrayando que su labor es un acto de amor incondicional frente a la adversidad:
“Honramos a quienes partieron esperando y a quienes seguimos de pie, luchando y aferrándonos a la esperanza de volver a abrazarlos algún día”.
Las buscadoras también resaltaron que cada imagen expuesta representa una historia interrumpida y una familia que exige verdad y justicia.
Asimismo, agradecieron a los ciudadanos que se sumaron a la velada, mostrando empatía ante una herida que permanece abierta en la sociedad duranguense.