Mientras la mayoría del país se teñía de morado para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en el Zócalo de Puebla el color predominante era el de las fotografías de cientos de rostros desaparecidos.
"Nosotras no facturamos, nosotras buscamos", sentenciaron las integrantes del Colectivo Voz de los Desaparecidos, en una manifestación pacífica que transformó la celebraciónen un recordatorio lacerante: en México, ser mujer también significa cargar con la ausencia de una hija, una hermana o una madre.
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La protesta silenciosa que habla por quienes ya no están
Durante la mañana del 8 de marzo, la explanada de la ciudad de Puebla se convirtió en un memorial efímero.
Lonas con rostros impresos, veladoras encendidas y mensajes escritos con tinta imborrable exigieron lo que las autoridades no han podido garantizar: la localización de mujeres, hombres e infantes.
Entre las pancartas, una voz del colectivo tomó el megáfono para responder directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien días antes había compartido en redes sociales su asistencia al concierto de Shakira en la Ciudad de México, utilizando una frase de la sesión musical con Bizarrap.
"Nuestra realidad no es un espectáculo", expresaron las manifestantes, "nos seguiremos inconformando con ranchos Izagarres, nos inconformamos porque nosotras, estas mujeres, no facturamos, nosotras buscamos. Porque el amor de una madre no se rinde, porque nuestras hijas no son cifras, porque ¡vivas se las llevaron y vivas las queremos!".
El rostro femenino de la búsqueda incansable
El Colectivo Voz de los Desaparecidos está conformado mayoritariamente por mujeres: madres, hijas, esposas y hermanas que han tenido que adoptar un rol que ninguna debería asumir: el de buscadoras.
En un país donde las instituciones han resultado omisas y los gobiernos insuficientes, son ellas quienes recorren caminos, señalan fosas clandestinas como las del rancho Izaguirre en Jalisco y sostienen la esperanza con manos cansadas pero firmes.
Para estas mujeres, el 8 de marzo no representa una celebración. "La mejor forma de conmemorar un Día de la Mujer sería poder recuperar a nuestros seres queridos y retomar nuestras actividades cotidianas fuera del dolor y el cansancio de las búsquedas incansables", señalaron desde el templete improvisado.
Mientras el país entero discutía sobre derechos y conquistas femeninas, ellas recordaban que para miles de hogares mexicanos, el 8M es, ante todo, un día más sin respuestas.
La manifestación concluyó sin incidentes, pero con un mensaje que quedó resonando en el Zócalo poblano: en un país con más de cien mil desaparecidos, ninguna conmemoración puede ignorar que son las mujeres quienes sostienen la búsqueda. Porque mientras algunas facturan, ellas simplemente buscan.
ERV