A casi ocho años del feminicidio de Alejandra Galeazzi, su familia no solo enfrenta el dolor de la pérdida, sino una nueva batalla en los tribunales: desenmascarar lo que califican como maniobras legales de la defensa de Jorge Mario N., imputado por el crimen ocurrido en mayo de 2018.
Con la reciente estrategia de retirar sus propias pruebas, la defensa busca que un tribunal declare insuficiencia probatoria y otorgue la libertad del acusado, una jugada que ha encendido las alarmas de los querellantes y reavivado la exigencia de justicia.
El entramado legal que pone en riesgo el proceso contra Jorge Mario
En la audiencia del pasado 27 de marzo, la defensa de Jorge Mario N. retiró todas las pruebas que había presentado a lo largo del proceso.
Para Eduardo Herrera, asesor jurídico de la familia, esta acción responde a una estrategia calculada: forzar al tribunal a declarar la insuficiencia probatoria.
“Lo que puede pasar es que el tribunal se pronuncie por la insuficiencia probatoria y determine que las pruebas ofrecidas por la Fiscalía General del Estado no son suficientes para demostrar la culpabilidad del imputado y, de inmediato, dejarlo en libertad”, explicó el litigante.
Herrera advirtió que, aunque aún existen recursos legales para impugnar una posible absolución, el temor principa es que el acusado se evada de la justicia, como casi ocurre al inicio del caso.
Y es que, pese a la gravedad del feminicidio, la Fiscalía tardó cinco años en lograr su detención.
A lo largo del proceso, los denunciantes han señalado múltiples irregularidades. Una de las más graves ocurrió en noviembre de 2024, cuando un juez que no estaba adscrito al caso modificó la medida cautelar del imputado sin tener facultades para hacerlo.
A pesar de las quejas presentadas, nunca se impuso una sanción, lo que, a juicio de la familia, evidencia una cadena de fallas institucionales.
El historial de violencia y las versiones contradictorias
Para Gabriela Galeazzi, hermana de la víctima, el caso nunca debió llegar a este punto.
Ella asegura que Alejandra era víctima de violencia sistemática por parte de Jorge Mario N., un patrón que se refleja incluso en las versiones contradictorias que él mismo ofreció sobre el día del crimen.
“Cuando nos informó de lo sucedido, dijo que Alejandra se había caído de las escaleras porque era alcohólica”, recordó Gabriela.
Además, denunció que el imputado manipuló el cuerpo de su hermana y le tomó una fotografía antes de siquiera llamar a una ambulancia.
Los peritajes posteriores revelaron que la víctima presentaba lesiones preexistentes, lo que refuerza la hipótesis de un contexto de violencia continua.
Ante el nuevo giro procesal, la familia ha hecho un llamado urgente a las autoridades estatales para que intervengan y supervisen que el juicio se desahogue conforme a derecho.
“Pedimos que las máximas autoridades del estado volteen a ver nuestro caso”, exigió Gabriela, mientras insiste en que no cesarán en su exigencia de justicia hasta que se esclarezca el feminicidio de Alejandra.
ERV