En un gesto de humildad que invitó a replicar en los hogares, el arzobispo de la Arquidiócesis, Víctor Sánchez Espinosa, encabezó este Jueves Santo el tradicional lavatorio de pies a doce ancianos del Asilo Particular de Caridad Santa Inés.
La ceremonia se realizó al mediodía en la Basílica Catedral de Puebla. Los doce adultos mayores, representantes de los apóstoles, pertenecen al asilo atendido por las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres.
Sánchez Espinosa destacó que esta acción no debe quedar solo en el templo, sino aplicarse en la vida cotidiana. "Ojalá los feligreses lo vivan en sus hogares y en el día a día", expresó.
El arzobispo también recordó que este Viernes Santo se realizará la Procesión con siete imágenes que saldrán de la Catedral para recorrer las calles.
"Estas son nuestras fiestas de Pascua, ninguna tan hermosa", afirmó, y agregó que la celebración no termina el Domingo de Resurrección, sino que se extiende durante 50 días.
Fueron los obispos auxiliares, monseñores Tomás López Durán y Francisco Javier Martínez Castillo, quienes realizaron físicamente el lavado de pies a los 12 ancianos del asilo.
El gesto rememora el momento en que Jesús lavó los pies a sus apóstoles, anunciando su disposición a aceptar la humillación de la Cruz por amor. "Él nos ha mandado servirnos unos a otros", subrayó el arzobispo.
Asimismo, comentó que más tarde, a las 19:00 horas del Jueves Santo, se celebra la Misa de la Cena del Señor en la Catedral. Durante la homilía se recuerdan los tres dones instituidos por Jesús en la Última Cena:
- La Eucaristía: alimento espiritual que nos une a Cristo.
- El sacerdocio: servicio pastoral para guiar y administrar los sacramentos.
- El mandamiento del amor: "Ámense los unos a los otros, como yo los he amado".
Como mensaje final, el arzobispo invitó a los fieles a aprovechar el Jueves Santo como el día de la caridad: "Sería una buena idea llevar a alguna persona necesitada un poco de ayuda o de alimento".
AGA