La familia Gutiérrez, integrada por turistas estadounidenses, vivió una pesadilla de 14 minutos que, según sus propias palabras, pensaron que nunca terminaría.
Jacqueline Gutiérrez, quien se encontraba en la cima de una de las pirámides de Teotihuacán junto a su madre, Irene, y su novio, relató cómo un día de paseo se transformó en un escenario de terror absoluto.
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De acuerdo con su testimonio en entrevista para TELEDIARIO, el ataque inició sin advertencias previas, pues el primer disparo fue el único anuncio del peligro inminente.
"Fueron 14 minutos. Porque yo de hecho ya estaba grabando, pues nosotros estamos tomando fotos... él ya nos tenía encima y no nos podíamos mover si no caíamos hacia abajo del pirámide".
Jacqueline recordó que inicialmente confundieron el ruido con los sonidos de animales que imitan los vendedores del sitio, hasta que un segundo disparo la hizo ver directamente al agresor con el arma en la mano.
En ese momento, el atacante disparó contra una mujer que desafortunadamente falleció casi instantáneamente cerca de donde ellos se encontraban.
Ante el riesgo, el grupo se refugió en una esquina de la plataforma superior, tirándose al suelo boca abajo, ya que la altura de la pirámide les impedía saltar o huir sin riesgo de sufrir lesiones mortales o graves.
Durante el tiempo que duró el asedio, el atacante no solo disparó, sino que también sometió a las víctimas a humillaciones y amenazas constantes.
Jacqueline mencionó que el agresor gritaba que el lugar no era para tomar "fotitos de m****", sino que se trataba de un "lugar de sacrificio".
Asimismo, aseguran que el individuo portaba una vestimenta en honor a la masacre de Columbine e incluso utilizó una bocina para reproducir música relacionada con dicho evento violento mientras afirmaba haber planificado el ataque durante tres años.
Las amenazas también tuvieron tintes xenófobos y agresivos contra los turistas extranjeros; el agresor llegó a agredir a un grupo de presuntos turistas europeos, sentenciando que esa sería la última vez que visitarían el sitio antes de disparar nuevamente.
"Yo la verdad le pedí a Dios que pues que nos cubriera porque pensé que ahí vamos a quedar. La verdad sí fueron momentos bien difíciles. A uno de los niños que estaba ahí le disparó en una pierna. Y ya cuando gritaron que había llegó la policía, pues ya empezaron a gritar que bajáramos" comentó Irene.
Raúl Gutiérrez esperaba a su familia cuando comenzó tiroteo
Desde la parte inferior de la estructura, Raúl Gutiérrez vivió el ataque con una profunda sensación de impotencia y frustración.
Mientras esperaba a su familia, escuchó las detonaciones y observó cómo el tirador apuntaba a la gente que intentaba descender desesperadamente por las escaleras.
Raúl relató que intentó actuar como un elemento de distracción para que el agresor no se enfocara exclusivamente en las personas que tenía a su merced en la cima, a pesar de que el atacante lo apuntó directamente en dos ocasiones.
"Él volteaba y yo estaba enfrente de él y él me miraba, él me miraba y dos veces me me apuntaba, pero yo trataba de esconderme en una en una pared de piedra que está ahí... Yo lo que quería es que se distrajera, pero pues no sabía cómo" dijo Raúl Gutiérrez.
El incidente finalizó cuando el agresor se desplazó a un nivel más alto de la pirámide, momento que los turistas aprovecharon para correr hacia las escaleras y ponerse a salvo.
Al descender, se encontraron con escenas desgarradoras, incluyendo a un niño herido en la pierna y a otros ciudadanos estadounidenses con impactos de bala en la espalda y las extremidades.
"Sí fue muy triste porque pues también una un señor que fue el que bajó cargando a su niño, un niño como de 8 años que traía un una herida en la pierna. También un americano bajó con con un tiro en una pierna, bajó así herido y llegaron hasta el suelo".
TEHV