Este domingo 1 de marzo, el primer cuadro de la ciudad de Puebla se tiñó de verde con la movilización de cientos de ciudadanos que, provenientes de distintas colonias de la capital, se unieron para manifestar su rechazo al proyecto del Cablebús.
La protesta, que logró congregar a familias completas, jóvenes y adultos mayores, partió del parque Juárez con dirección al Zócalo de la ciudad, mientras que otro contingente avanzó desde la avenida Juárez para sumarse a la exigencia ciudadana de frenar la obra.
Una movilización que crece desde las colonias
Con pancartas y cartulinas en mano, los asistentes recorrieron una de las vialidades más emblemáticas de Puebla, donde lanzaron consignas en defensa del medio ambiente y en oposición al plan de infraestructura impulsado por las autoridades estatales.
"El pueblo consciente defiende al ambiente", coreaban en grupo mientras avanzaban hacia el primer cuadro de la ciudad, en un ambiente que se mantuvo pacífico durante todo el trayecto.
Los inconformes, organizados previamente desde sus comunidades, reiteraron durante la marcha que su principal preocupación es el impacto ambiental que, aseguran, podría generar la construcción del sistema de transporte aéreo.
Las voces se unieron para gritar consignas contundentes: "No es progreso, es ecocidio", "No al Cablebús", "Entiende, queremos áreas verdes", exigiendo a las autoridades reconsiderar el proyecto que consideran una amenaza para los espacios naturales de la ciudad.
Piden diálogo para acordar opciones que eviten el ecocidio
A lo largo del recorrido, los manifestantes hicieron un llamado directo a las autoridades estatales para abrir un diálogo genuino y transparentar la información técnica y ambiental del proyecto.
Algunos participantes señalaron que no están en contra del desarrollo ni de la mejora en movilidad, sino de lo que consideran una afectación irreversible a los espacios verdes que aún conserva la capital poblana.
La movilización, que logró reunir a familias, jóvenes y adultos mayores, demostró que la preocupación por el medio ambiente trasciende generaciones.
Los ciudadanos advirtieron que no se quedarán de brazos cruzados y que continuarán organizándose para defender los espacios públicos, mientras se mantienen atentos a las decisiones que tomen las autoridades respecto al proyecto del Cablebús.
La exigencia es clara: antes de continuar con la obra, quieren conocer los estudios de impacto ambiental y participar en las decisiones que afectan el futuro de su ciudad.
ERV