Genética abre camino a la detección temprana y tratamientos personalizados contra el cáncer
Identificar antecedentes familiares y mutaciones asociadas con determinados tumores permite establecer esquemas de vigilancia, detectar alteraciones a tiempo y acceder a tratamientos de precisión.
Saber que dentro de una familia existen antecedentes de cáncer puede representar una noticia difícil de recibir, pero también puede convertirse en una oportunidad para anticiparse a la enfermedad.
De acuerdo con Augusto Rojas Martínez, médico cirujano y especialista en Genética Humana, identificar antecedentes familiares y determinadas mutaciones permite reconocer a personas que podrían tener un riesgo mayor de desarrollar algunos tipos de cáncer y establecer estrategias de vigilancia antes de que aparezcan síntomas.
Durante su participación en la sección Tu Médico en Telediario, el especialista explicó que existe una diferencia importante entre los casos de cáncer esporádico, que aparecen sin un antecedente familiar claramente identificado, y aquellos relacionados con alteraciones genéticas hereditarias.
En estos últimos casos, contar con información sobre el riesgo puede permitir que médicos y pacientes tomen decisiones con mayor anticipación.
“De alguna manera, eso le puede proveer ventajas a la persona que pertenece a una de estas familias: adelantarse”, señaló.
Rojas Martínez reconoció que descubrir una mutación genética asociada con cáncer puede generar preocupación entre los integrantes de una familia. Sin embargo, destacó que actualmente existen herramientas médicas que permiten utilizar esa información para establecer protocolos de vigilancia, realizar estudios con mayor frecuencia e identificar alteraciones en etapas tempranas.
Cuando una persona no tiene antecedentes conocidos, explicó, resulta más complicado determinar con precisión qué riesgo tiene de desarrollar un tumor o qué estudios específicos necesita.
En cambio, cuando se identifica una mutación relacionada con determinado tipo de cáncer, los especialistas pueden establecer un seguimiento individualizado y determinar qué pruebas deben realizarse y con qué periodicidad.
“Hoy la medicina nos da la herramienta para hacer eso”, afirmó.
Tratamientos cada vez más específicos
El avance de la genética no solamente ha permitido mejorar la prevención y detección, sino también desarrollar tratamientos dirigidos a las características particulares de las células cancerosas.
El especialista puso como ejemplo algunos casos de cáncer de mama y ovario hereditarios, en los que determinadas mutaciones afectan las moléculas encargadas de reparar el ADN.
Cuando estos mecanismos dejan de funcionar adecuadamente, las células pueden acumular daños genéticos que favorecen el desarrollo de tumores.
El organismo cuenta con mecanismos naturales para eliminar células que presentan daños importantes. Uno de ellos es la apoptosis o muerte celular programada. Sin embargo, las células cancerosas pueden desarrollar mecanismos para evitar su propia destrucción y continuar multiplicándose.
La investigación médica ha permitido desarrollar medicamentos capaces de aprovechar estas alteraciones para atacar directamente a las células tumorales.
“En el cáncer de mama tenemos ahora medicamentos que fuerzan el mecanismo de que la célula cancerosa se muera”, explicó.
Este tipo de estrategias forma parte de la medicina de precisión, cuyo objetivo es seleccionar los tratamientos de acuerdo con las características genéticas y moleculares de cada tumor.
También interviene el sistema inmunológico
Rojas Martínez señaló que otro ejemplo se encuentra en algunos tipos de cáncer de colon, cuyos tumores pueden presentar alteraciones que les permiten evadir la respuesta del sistema inmunológico.
Normalmente, las defensas del organismo pueden identificar y atacar células que presentan características anormales. Sin embargo, algunas células cancerosas desarrollan mecanismos para evitar ser reconocidas.
El especialista explicó que ciertas células tumorales pueden generar señales que funcionan como una especie de freno para los linfocitos, las células encargadas de participar en la respuesta inmunitaria.
La investigación ha permitido identificar estos mecanismos y crear medicamentos capaces de bloquear dichas señales.
“Cuando se bloquea esa señal, las células de la defensa, que se llaman linfocitos, ya dejan de desconocer, ya no reconocen esa señal y atacan al tumor”, detalló.
De esta manera, el tratamiento no se limita a atacar directamente las células cancerosas, sino que también puede ayudar al propio sistema inmunológico a reconocerlas y combatirlas.
Hábitos también influyen en el riesgo
Aunque la genética puede tener un papel relevante en determinados tipos de cáncer, el especialista hizo énfasis en que existen factores modificables que tampoco deben pasarse por alto.
Entre ellos mencionó la exposición a la contaminación, el consumo de tabaco y la obesidad, factores que pueden contribuir a alteraciones en el organismo y aumentar el riesgo de desarrollar diversas enfermedades.
Por ello, conocer antecedentes familiares no debe traducirse únicamente en preocupación. También puede ser un motivo para acudir con un especialista y establecer una estrategia de prevención.
La identificación de factores de riesgo, los estudios periódicos y los cambios en el estilo de vida pueden formar parte de ese proceso.
El especialista destacó que actualmente el cáncer ya no se aborda únicamente como una enfermedad que debe tratarse una vez que aparece un tumor. Los avances en genética y biología molecular han permitido comprender mejor cómo se originan y comportan determinadas células cancerosas.
Ese conocimiento ha abierto nuevas posibilidades para prevenir, detectar y tratar la enfermedad de manera más específica.
“Tenemos todo un arsenal para hacer la prevención”, sostuvo.
Ese arsenal incluye la identificación de personas con antecedentes familiares, el seguimiento médico, estudios especializados y medicamentos capaces de actuar sobre mecanismos específicos de las células tumorales.
Para Rojas Martínez, el reto está en aprovechar toda esa información de manera oportuna. Saber que existe un historial familiar de cáncer puede ser difícil, pero también brinda la posibilidad de conocer un riesgo antes de que la enfermedad se manifieste.
La genética, añadió, permite avanzar hacia una atención más personalizada, en la que cada paciente pueda recibir vigilancia y tratamientos de acuerdo con sus características y necesidades.
Así, la información que antes podía generar incertidumbre puede convertirse en una herramienta para actuar con anticipación, detectar posibles alteraciones a tiempo y aprovechar los avances de una medicina que busca combatir el cáncer de manera cada vez más precisa.
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Reportero con nueve años de experiencia en medios de comunicación. Soy parte de la familia Multimedios donde cubro causas sociales y hechos históricos de Nuevo León. Desde hace seis años hago l... Ver más
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