La comunidad educativa de Puebla se encuentra consternada tras confirmarse que uno de los cuatro jóvenes que perdieron la vida en el trágico accidente del pasado fin de semana en Coronango era estudiante del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado (CECyTE).
El luto ha calado hondo en la institución, que a través de sus redes sociales compartió un mensaje emotivo para despedir a su alumno Diego Cosme Ramírez.
"Con profundo pesar, expresamos nuestras más sinceras condolencias por el sensible fallecimiento de nuestro estudiante", manifestó el CECyTE Puebla, añadiendo que su recuerdo permanecerá siempre entre ellos y deseando pronta resignación a sus familiares y amigos ante esta pérdida irreparable.
Un final trágico tras una noche de festejo
El accidente en el que falleció Diego ocurrió en la junta auxiliar de San Francisco Ocotlán, específicamente en la zona conocida como El Montero.
Los jóvenes se disponían a disfrutar de las fiestas de San Isidro Labrador pero todo terminó en una escena tragica la mañana del sábado 16 de mayo.
Cerca de las 11:00 horas, las autoridades recibieron el reporte de un vehículo que se había precipitado al fondo de un barranco de 20 metros de profundidad.
Al llegar al sitio, los cuerpos de emergencia hallaron un Volkswagen Jetta color azul, con placas de Tlaxcala, completamente destrozado.
En su interior se encontraban los cuerpos sin vida de cuatro jóvenes, cuyas edades oscilaban entre los 15 y 19 años.
Las causas del accidente no han sido esclarecidas al 100 por ciento
La tragedia aumentó cuando los familiares llegaron al lugar del siniestro. El ambiente, antes festivo por las celebraciones patronales, se llenó de gritos, llanto y una profunda desolación al reconocer a las víctimas.
Mientras la comunidad estudiantil llora la partida de su compañero, la Fiscalía General del Estado (FGE) ha iniciado las investigaciones para esclarecer los hechos.
Aunque el accidente ocurrió tras las festividades, han surgido versiones extraoficiales que sugieren una presunta persecución con una patrulla momentos antes de que el auto cayera al precipicio, un detalle que las autoridades deberán confirmar o descartar.
Hoy, el CECyTE y los habitantes de Coronango se unen en un solo sentimiento de solidaridad, recordando que detrás de las cifras de un accidente, hay sueños truncados y sillas vacías que nunca podrán ser reemplazadas.
ERV