¿Tu corazón late muy rápido? Llaman a no ignorar palpitaciones y alteraciones del ritmo cardíaco
Reconocer las señales de alerta puede ayudar a buscar atención médica de manera oportuna.
Sentir que el corazón se acelera, late con fuerza o parece “salirse del pecho” puede ocurrir en momentos de estrés, miedo o ansiedad, pero también puede ser una señal de una alteración en el ritmo cardíaco.
La diferencia entre una palpitación pasajera y una arritmia no siempre es evidente para quien la experimenta, por lo que reconocer las señales de alerta puede ayudar a buscar atención médica de manera oportuna.
¿Cómo ocurren las arritmias?
El doctor Ovidio García Villarreal, especialista en cirugía cardiovascular, explicó para el espacio “Tu Médico en Telediario”, conducido por Víctor Martínez, que una arritmia ocurre cuando se altera el ritmo normal del corazón, ya sea por problemas en la generación de los impulsos eléctricos o en su conducción.
“Una arritmia es cualquier alteración en el ritmo normal del corazón. Entonces cualquier alteración te puede dar una arritmia y trae como resultado que el corazón pueda estar latiendo demasiado rápido, demasiado lento o tener un ritmo totalmente irregular”, dijo.
Sin embargo, no toda palpitación significa que exista una arritmia. El especialista señaló que las emociones también pueden modificar temporalmente la frecuencia cardíaca.
“No toda palpitación es una arritmia… Alguien que está sometido a un gran estrés, ansiedad, miedo, angustia, puede aumentar la frecuencia cardiaca y hacerse consciente de sus latidos, sin que sea eso una arritmia”, indicó.
García Villarreal explicó que existen diferentes escenarios para valorar una palpitación. Un episodio aislado, sin otros síntomas y en una persona sin antecedentes cardiovasculares puede requerir únicamente observación.
El riesgo cambia cuando las palpitaciones comienzan a ser frecuentes, duran más tiempo o aparecen acompañadas de otros síntomas.
“Cuando este episodio empieza a ser más frecuente o dura más o es más molesto para el paciente, pero sobre todo cuando tiene síntomas acompañantes de la palpitación. ¿A qué me refiero? Mareo, desmayos, dolor de pecho, falta de aire, ahí ya cambia la situación”, señaló.
También deben recibir especial atención las palpitaciones que aparecen durante el ejercicio o en personas que ya tienen antecedentes de enfermedad cardiovascular.
“Cuando el paciente ya se sabe que es cardiópata, por ejemplo, que tuvo un infarto del miocardio, por ejemplo, eso ya cambia la situación. O muy importante también, cuando el ejercicio desencadena la arritmia”, explicó.
Para determinar si existe una alteración del ritmo cardíaco, uno de los estudios que puede utilizarse es el monitoreo Holter, que registra la actividad eléctrica del corazón durante un periodo prolongado.
Dependiendo del tipo de arritmia y de las condiciones del paciente, el tratamiento puede incluir medicamentos antiarrítmicos o procedimientos especializados.
Entre las alteraciones que requieren especial atención se encuentra la fibrilación auricular, una arritmia que puede favorecer la formación de coágulos y aumentar hasta cinco veces el riesgo de embolia cerebral.
El especialista explicó que esta alteración provoca un ritmo caótico en las aurículas y afecta su capacidad para contraerse adecuadamente.
“La fibrilación auricular es una arritmia de las aurículas. Es un ritmo tan caótico que las aurículas pierden su capacidad contractual y entonces la sangre no se puede transportar en forma adecuada; no es que se quede estancada, sino que la velocidad de conducción, de transporte de la sangre se disminuye”, explicó.
García detalló que esta alteración puede favorecer la formación de un trombo, particularmente en la orejuela izquierda, una estructura ubicada en la aurícula izquierda.
Otro concepto que suele confundirse es el de muerte súbita, término que el especialista relacionó con una muerte inesperada de origen cardíaco que ocurre dentro de la primera hora desde el inicio de los síntomas, en un evento presenciado.
“La muerte súbita se define como una muerte inesperada totalmente, por una enfermedad cardiaca que sucede dentro de la primera hora desde que empezaron los síntomas, en un evento presenciado”, explicó.
En estos casos puede presentarse una fibrilación ventricular, una alteración grave del ritmo cardiaco que puede provocar un paro.
Ante una emergencia de este tipo, García destacó la importancia de contar con desfibriladores externos automáticos en espacios públicos, ya que su utilización oportuna puede ayudar a restablecer el ritmo cardiaco.
La recomendación, ante todo, es no ignorar los cambios en la forma en que late el corazón: una palpitación aislada puede tener una explicación pasajera, pero cuando se vuelve recurrente o se acompaña de dolor de pecho, falta de aire, mareo o desmayo requiere valoración médica.
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Reportero con nueve años de experiencia en medios de comunicación. Soy parte de la familia Multimedios donde cubro causas sociales y hechos históricos de Nuevo León. Desde hace seis años hago l...
Reportero con nueve años de experiencia en medios de comunicación. Soy parte de la familia Multimedios donde cubro causas sociales y hechos históricos de Nuevo León. Desde hace seis años hago lo propio en el ámbito docente.
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