San Francisco Ocotlán vivió este 18 de mayo una de las jornadas más tristes de su historia. Entre mariachis, cohetes y lágrimas, cientos de personas despidieron a Diego, Cristian, Javier y Stiven, los cuatro jóvenes que perdieron la vida tras caer con su auto a una barranca la madrugada del 16 de mayo.
A las 11:00 horas, el Santuario del Señor de las Misericordias se vistió de luto. Familiares y amigos llenaron el recinto para asistir a la misa de cuerpo presente. Los cuatro féretros blancos, uno junto al otro, eran el reflejo de una tragedia que aún no termina de procesarse en la comunidad.
- Policía
Al término de la ceremonia religiosa, el cortejo fúnebre avanzó entre música de mariachi y el estallido de cuetes hacia el panteón de la junta auxiliar. Un adiós tan ruidoso como doloroso.
Un día antes de la fatalidad, los jóvenes habían acudido a las fiestas de San Isidro Labrador. Lo que comenzó como una salida entre amigos, terminó en un fatal accidente automovilístico que ha conmocionado a todo Coronango.
Despiden a Diego, Cristian, Javier y Stiven en redes sociales
Tras darse a conocer sus identidades, comenzaron a circular esquelas y mensajes de despedida. Diego Cosme Ramírez, Cristian Titla Sarmiento, Javier Amaro Sarmiento y Stiven Orlando Guadalupe dejaron huella en sus entornos.
Diego Cosme Ramírez
Era estudiante del CECyTE campus Cholula. La institución lo despidió con un mensaje desgarrador:
“Hoy nuestras aulas se visten de luto. Deseamos que sus padres y amigos encuentren pronta resignación en el amor y los recuerdos que Diego dejó en cada uno de nosotros. Descanse en paz”.
Javier Amaro Sarmiento
Trabajaba en el servicio de meseros y coctelería Toxqui Nican Nican. Sus compañeros lo recuerdan así:
“No solo fue un compañero excepcional; fue un pilar de alegría, entrega y compañerismo. Compartir el servicio con él era saber que contábamos con una sonrisa sincera y un espíritu incansable”.
Cristian Titla Sarmiento y Stiven Orlando Guadalupe
Vecinos y amigos de San Francisco Ocotlán los describen como chicos alegres, amables y queridos por todos. En redes sociales, decenas de publicaciones lamentan su partida como una pérdida irreversible.
La madrugada del 16 de mayo, estos cuatro jóvenes viajaban en un auto que cayó a una barranca en Coronango. Las causas del accidente aún son investigadas, pero lo que ya es irreversible es el vacío que dejan en su comunidad. Hoy, Ocotlán llora a cuatro de los suyos.
AGA