El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses realizó la inhumación de nueve personas que se encontraban bajo su resguardo en el Panteón de Guadalajara. El operativo incluyó a seis individuos que permanecen sin identificar y tres que no fueron reclamados.
Originalmente, el proceso contemplaba a diez personas, pero la intervención de los Colectivos de Búsqueda permitió un cambio importante. Los activistas lograron contactar a la familia de un fallecido originario de Michoacán, deteniendo así su ingreso a la fosa.
¿Cómo se logró la identificación y qué dictámenes aplicó el instituto forense?
La identificación de las diez personas resguardadas fue posible gracias a un convenio de colaboración con el Instituto Nacional Electoral. Este mecanismo permitió cruzar datos biométricos para establecer la identidad legal de quienes permanecían en las instalaciones del Semefo estatal.
Para garantizar la trazabilidad de los restos, el instituto aplicó diversos dictámenes especializados antes de proceder con el traslado al cementerio. Entre las pruebas realizadas destacan la necropsia de ley, estudios de antropología forense, odontología, criminalística, genética y lofoscopia.
Con estos resultados técnicos se integraron los archivos básicos de identificación, los cuales permiten que cada cuerpo esté plenamente ubicado. El objetivo es asegurar que, en un futuro, los familiares puedan reclamar los restos de manera digna y oficial.
El organismo forense también cubrió la totalidad de los gastos administrativos generados ante el Registro Civil de la ciudad. Esto incluyó la expedición de las actas de defunción correspondientes y el pago por los servicios de los sepultureros encargados.
¿Qué destino tuvo la persona que fue identificada por los colectivos de búsqueda?
La persona originaria de Michoacán fue excluida del operativo de inhumación colectiva tras confirmarse el contacto con sus parientes directos. Actualmente, el Ministerio Público de la Fiscalía de Jalisco coordina los trámites legales para realizar la restitución del cuerpo.
Este caso resalta la importancia de la participación ciudadana y el acompañamiento de las organizaciones civiles en los procesos forenses. Los colectivos representados en la Comisión de Trabajo vigilaron que cada etapa se cumpliera bajo los estándares de respeto.
Los otros nueve cuerpos fueron trasladados al Panteón de Guadalajara para ser depositados en espacios individuales y debidamente señalizados. Esta metodología evita las fosas comunes.
El gobierno estatal reiteró que estos procesos de inhumación digna son fundamentales para desahogar las áreas de resguardo del instituto. La información genética y física de cada persona inhumada permanece disponible en las bases de datos para consultas de búsqueda.
MQ