Una dolorosa encrucijada laboral enfrenta Anabel Ramírez, una madre de familia que, en su desesperado intento por cumplir el último deseo de su hijo Kevin antes de fallecer a causa del cáncer, perdió su empleo en una empresa maquiladora.
La mujer apela hoy a la sensibilidad y comprensión de los directivos para ser reinstalada, luego de que su viaje se convirtiera en una pesadilla que incluyó un secuestro en la frontera y una detención migratoria.
- Política
Kevin, un adolescente que libraba una batalla contra el cáncer, tenía como último anhelo reencontrarse con sus padres. Ante la urgencia de la situación, Anabel planeó el viaje utilizando su periodo de vacaciones correspondiente al mes de marzo, e incluso buscó tramitar una visa y permisos laborales de manera formal.
“Yo estaba en el pensar que tenía todo marzo de vacaciones (...). Cuando me fui hablé con mi supervisor, que me podían dar un permiso, porque el hecho de irme no me garantizaba que iba a pasar (la frontera). Además, yo quería ir, pasarme unos días con mi hijo y regresar o traérmelo”, explicó Ramírez.
Sin embargo, la ruta hacia el reencuentro se salió de control de manera trágica. En su trayecto por Ciudad Juárez, la mujer fue víctima de un secuestro y, posteriormente, al cruzar la frontera, fue interceptada y detenida por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Tucson, Arizona.
Incomunicación forzada derivó en su despido
Debido a la situación de violencia y a su posterior detención, la afectada quedó completamente vulnerable e imposibilitada para dar aviso a la empresa sobre su paradero.
“Me dijeron que tenía que renunciar porque no habían sabido más de mí. Me dieron de baja; dicen que a partir del 13 de marzo yo ya no me presenté a trabajar. Ellos dicen que me dieron tres semanas de vacaciones, pero estaba fuera de mi alcance estar en contacto con ellos. Como saben, hubo un secuestro, perdí mi teléfono, perdí contactos y perdí la comunicación”, lamentó.
La respuesta de la empresa a la señora Anabel
Al regresar y buscar incorporarse a sus labores, el departamento de recursos humanos de la maquiladora le informó que ya había sido dada de baja del sistema. De acuerdo con el testimonio de Anabel, la compañía le ha condicionado su regreso a mediano plazo, solicitándole la firma de un documento de renuncia voluntaria.
La propuesta de la empresa estipula que, tras firmar la separación del cargo, se abriría la posibilidad de una recontratación, pero en un lapso de seis meses.
Ante este panorama, Anabel Ramírez solicita la empatía y flexibilidad de la compañía para agilizar su retorno al trabajo, argumentando que su ausencia no fue un acto de irresponsabilidad, sino una consecuencia directa de un delito grave y una emergencia familiar de fuerza mayor.
EC