Tras casi cuatro décadas de dedicación constante, la señora Angélica Valtierra, reconocida vendedora de hot dogs en el Centro Histórico de Durango, enfrenta una difícil situación legal y familiar tras denunciar el presunto despojo de su puesto de trabajo, el cual fue su principal sustento durante 38 años.
Según el testimonio de la afectada, el conflicto se originó hace algunos años, periodo en el que enfrentaba graves complicaciones de salud derivadas de un diagnóstico de cáncer de estómago, lo que requirió múltiples intervenciones quirúrgicas.
En aquel momento de vulnerabilidad, su hija le propuso realizar un cambio en la titularidad del permiso de funcionamiento del negocio.
"Yo estaba muy enferma [...]. Mi hija me dijo que necesitaba poner el permiso a su nombre para poder acudir a una organización y ayudarme con los trámites, por lo que accedí a hacerlo", relató la comerciante sobre los hechos.
La ruptura y el impacto económico
La situación cambió drásticamente cuando, de acuerdo con la denuncia, la hija se negó a devolver el control del establecimiento, argumentando que la titularidad legal del permiso ya le pertenecía.
La afectada señala que este hecho no solo derivó en un profundo conflicto familiar marcado por agresiones verbales, sino que también le impidió continuar ejerciendo su oficio.
"Me dijo que no le importaba si yo andaba pidiendo limosna o comiendo basura, que el puesto estaba a su nombre y que ella lo quería", lamentó la señora Valtierra. La comerciante, quien vive sola, enfatizó que este puesto representaba no solo su fuente de ingresos, sino el resultado de su trayectoria laboral de toda una vida.
Llamado a las autoridades
Ante la pérdida de su patrimonio y de su único medio de subsistencia, la señora Angélica Valtierra ha hecho un llamado urgente a las autoridades locales. El objetivo de la comerciante es que se realice una revisión exhaustiva de su caso para explorar las vías legales necesarias que le permitan recuperar el negocio que ella misma construyó y operó por casi cuatro décadas.