La llegada anticipada de las altas temperaturas a la entidad no solo ha cambiado el clima, sino también los hábitos de consumo y la salud de los duranguenses.
Según datos proporcionados por el sector farmacéutico local, las infecciones gastrointestinales han comenzado a disparar las métricas de venta de fármacos, marcando el inicio de una temporada crítica para la salud pública en el estado.
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La empresaria y farmacéutica duranguense, Gabriela Macareno Mendias, reveló que en apenas unos días de calor intenso, la venta de medicamentos destinados a sanar la flora intestinal, combatir el dolor abdominal y frenar las evacuaciones continuas ha registrado un aumento del 15%. Sin embargo, advirtió que lo peor está por venir.
"Esta métrica es solo el inicio; contemplamos que la demanda pueda llegar a triplicar o incluso cuadruplicar su porcentaje en los meses posteriores (mayo-agosto), conforme el termómetro siga subiendo", señaló Macareno.
Las fórmulas del "botiquín duranguense"
Durante este periodo, el gremio identifica una estrategia de ventas agresiva donde las marcas convencionales reducen precios u ofrecen promociones para captar a los pacientes. No obstante, el consumidor local tiene preferencias claras cuando se trata de enfrentar una infección:
• Fórmulas críticas: Existe un repunte masivo en medicamentos con base de metropim con sulfametoxazol, loperamida y metronidazol.
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• Genéricos vs. Patentes: Aunque los medicamentos genéricos lideran la demanda por su accesibilidad económica, Macareno destaca un fenómeno interesante: un aumento paralelo en la adquisición de patentes originales.
"Muchos clientes tienen muy presente que con la salud no se juega", afirmó, lo que indica que una parte de la población prefiere la seguridad de la marca comercial ante cuadros severos.
El factor "Comida Callejera" y la falta de refrigeración
La raíz del problema es logística y cultural. La mayoría de los malestares se desencadenan por una deficiente refrigeración de los alimentos o por su exposición directa a los rayos del sol sin protección alguna.
El sector más vulnerable, según la experiencia en mostrador, son los adultos de mediana edad. La razón es su dinámica de vida: por cuestiones laborales, este grupo suele consumir alimentos en puestos ambulantes que no siempre cumplen con normativas de sanidad estrictas.
Al ser platillos preparados para consumo inmediato, carecen muchas veces del recalentamiento necesario (en estufa u horno) para eliminar los microbios que proliferan rápidamente con el calor.
Falta de prevención: El error del "electrolito con azúcar"
Finalmente, la experta lamentó que en Durango no exista una cultura sólida de la prevención. Generalmente, el ciudadano acude a la farmacia cuando el padecimiento ya está avanzado, incurriendo en prácticas que podrían ser contraproducentes.
“Desafortunadamente, la cultura de la prevención no es común; vemos un consumo de medicamentos que, ante las altas temperaturas, suelen ir acompañados de un consumo desmedido de bebidas con electrolitos o jugos artificiales con un marcado exceso de azúcares”, finalizó Macareno Mendias, advirtiendo que el exceso de azúcar puede incluso empeorar algunos cuadros de deshidratación.