Tras 48 horas de tensión extrema y bloqueos que paralizaron el sureste poblano, la presión ciudadana logró la renuncia delpresidente auxiliar de Azumbilla , Román Jiménez Cuevas, marcando un precedente en la defensa de los recursos naturales de la región, en específico del agua.
El conflicto, detonado por el rechazo a proyectos industriales de invernaderos de orígen chino, dejó un saldo de miles de personas afectadas y un vacío de poder que ahora deberá ser resuelto por las autoridades estatales.
El origen del conflicto: La defensa de los mantos acuíferos
La crisis comenzó cuando habitantes de Chapulco y de la junta auxiliar de Azumbilla se unieron para rechazar la instalación de proyectos de invernaderos en la zona.
El temor principal de la población es la sobreexplotación de los mantos acuíferos, lo que representaría una amenaza directa al suministro de agua potable esencial para el consumo humano.
Ante la falta de respuesta inicial, los inconformes radicalizaron sus acciones mediante un bloqueo total en la carretera federal Tehuacán-Orizaba que se prolongó por casi dos días.
Esta medida de presión afectó a residentes de más de 20 comunidades en municipios como Nicolás Bravo, Vicente Guerrero y Cañada Morelos, quienes se vieron obligados a utilizar rutas alternas significativamente más largas.
Durante el cierre, la tensión escaló hasta llegar a enfrentamientos físicos; en redes sociales circularon evidencias de agresiones contra transportistas que intentaron burlar el bloqueo, aunque algunos vecinos de Chapulco intervinieron para defender a los conductores.
Renuncia, acuerdos y el futuro político de Azumbilla
Para frenar la escalada de violencia y restablecer la circulación en la importante vía federal, el alcalde subalterno Román Jiménez Cuevas presentó formalmente su dimisión ante el subsecretario de Gobernación del estado, Isauro Rendón.
Como parte de los acuerdos alcanzados para levantar la protesta, se estableció que este lunes se notificará oficialmente a la empresa de invernaderos para que detenga sus labores, otorgándole un plazo de 15 días para retirarse definitivamente de la zona.
Actualmente, el palacio auxiliar de Azumbilla permanece con las puertas soldadas por los propios habitantes para garantizar que no se manipule ni se extraiga documentación oficial.
La administración temporal ha quedado bajo la responsabilidad de Rubén Tepole Huerta, alcalde de Nicolás Bravo, en tanto el Cabildo y el Congreso del Estado de Puebla definen el proceso para convocar a nuevas elecciones.
Este proceso de sucesión podrá realizarse mediante votación directa o bajo el sistema de usos y costumbres, una vez que se garantice la estabilidad en la junta auxiliar.
ERV