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Peyote, cal y entierros masivos: La devastadora epidemia de cólera que paralizó a Saltillo en 1833

De acuerdo con el recuento publicado, los primeros síntomas se registraron en la ciudad el 14 de agosto de 1833.

Algunas personas fallecían antes de cumplir tres horas de enfermedad.| | Gemini
Kevin Carranza
Saltillo, Coahuila

El 7 de octubre de 1833, Saltillo acumulaba 2 mil 639 personas afectadas por el cólera. La enfermedad había dejado cientos de muertos, reducido la atención médica disponible y obligado a organizar la apertura de zanjas para los entierros.

Entre los recursos empleados para enfrentarla figuraban preparados de cal, peyote y otras sustancias que aparecen en los documentos de la época.

En octubre, cuando las historias de miedo vuelven a ocupar las conversaciones, los archivos de la ciudad permiten recuperar este episodio: familias que enfrentaban una enfermedad de rápida evolución y buscaban auxilio entre boticas, médicos y remedios cuya eficacia estaba lejos de ser una certeza.

La Gazeta del Saltillo, publicación del Archivo Municipal, reconstruyó en 1994 parte de lo ocurrido durante aquella epidemia. Sus páginas reúnen informes sobre fallecimientos, disposiciones de las autoridades y tratamientos que circularon durante la emergencia.

¿Cuándo se registraron los primeros síntomas en Saltillo?

De acuerdo con el recuento publicado, los primeros síntomas se registraron en la ciudad el 14 de agosto de 1833.

Dos de los tres facultativos disponibles enfermaron durante los primeros días, por lo que uno solo resultaba insuficiente para atender a la población.

Los testimonios describen calambres, molestias en el estómago y evacuaciones continuas. En el informe correspondiente a Villalongín se señalaba que algunas personas fallecían antes de cumplir tres horas de enfermedad y que había quienes se resistían a cuidar a los afectados por temor a morir también.

La incertidumbre alcanzaba los tratamientos. La publicación menciona el uso de agua de cal, nejayote, vinagre, preparaciones de hierbas, peyote y nuez moscada.

Eran recursos a los que se recurría mientras aumentaban los enfermos y los entierros. Entre los documentos reproducidos aparece un “Método curativo del cólera morbo”, firmado por Ignacio Zendejas, identificado como boticario y médico encargado de un hospital.

El escrito está fechado en Monterrey el 13 de agosto de 1833 y fue reimpreso en Monclova.

Zendejas relataba que, después de observar resultados desfavorables con otros tratamientos, decidió utilizar una preparación con cal y peyote.

Su propuesta incluía también el uso posterior de láudano. El boticario atribuía mejorías a su método. Sin embargo, otros testimonios recogidos en la misma publicación reflejan dudas y resultados contradictorios.

Mientras tanto, las autoridades de Saltillo dispusieron recursos para medicinas, alimentos y frazadas, además de organizar los entierros.

La publicación señala que los tlaxcaltecas tuvieron que abrir otro cementerio porque el existente no fue suficiente.

La cólera puede llevar a una rápida deshidratación al producir de 10 a 20 litros de deposiciones en un día / Cortesía Clínica Universidad de los Andes

A 193 años de aquel octubre, los documentos conservan las huellas de una emergencia que alcanzó hospitales, hogares y camposantos. Junto a las cifras quedaron también las recetas: el registro de lo que una población intentó para sobrevivir cuando enfermar podía significar morir en cuestión de horas.



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Kevin Carranza

Periodista especializado en temas de seguridad, con una visión precisa y objetiva de los acontecimientos. Amante de la lectura y de las historias que inspiran, combina su labor informativa con...

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