En los últimos meses, el concepto de therianismo ha pasado de ser un rincón nicho en Internet a una tendencia visible en redes sociales, captando la atención de padres y educadores.
Según la psicóloga Araceli Chávez, este fenómeno, que involucra a personas que se identifican subjetivamente con animales, responde primordialmente a una búsqueda de identidad y sentido de pertenencia en la era contemporánea.
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Identidad simbólica, no física: Así lo explica una psicóloga
El término, que combina los conceptos de animal y hombre, suele manifestarse en individuos que sienten una conexión profunda con ciertas especies, frecuentemente felinos.
Sin embargo, Chávez es enfática al aclarar una confusión común: los "therians" no creen ser físicamente un animal. Se trata de una vinculación simbólica o emocional con características animales, vivida desde la subjetividad.
Ante la preocupación de algunos sectores, la perspectiva clínica es clara. La especialista señala que el therianismo no está catalogado como una patología. No figura en manuales diagnósticos internacionales como el DSM-5 ni en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).
"Mientras esta identificación no afecte la vida diaria, no genere aislamiento ni deteriore el funcionamiento social o familiar, no puede considerarse un trastorno mental", explicó Chávez.
El perfil del grupo: de los 14 a los 35 años
El fenómeno se presenta principalmente en un rango de edad que va de los 14 a los 35 años. Los adolescentes son el grupo más vulnerable debido a que atraviesan procesos críticos de construcción de identidad.
Para muchos, el therianismo funciona como un mecanismo para afrontar el estrés o integrarse a microcomunidades donde encuentran lazos afectivos que no hallan en otros entornos.
Chávez comparó esta tendencia con movimientos juveniles de décadas pasadas, como la cultura emo. Al igual que aquellas expresiones, el therianismo evoluciona con el tiempo y, en muchos casos, resulta ser una etapa pasajera del desarrollo.
Finalmente, la psicóloga hizo un llamado a los padres de familia a mantener una observación atenta pero empática. La recomendación principal es acudir con un profesional de la salud mental solo si se observan señales de afectación emocional real.
El abordaje, concluyó, debe basarse en el acompañamiento y la orientación, evitando invalidar la vivencia del joven, para permitir que el proceso de identidad fluya de manera saludable.
POT