Con música, gastronomía, tradiciones y vestimentas típicas de distintas partes del mundo, EXPOTEC volvió a reunir a cientos de estudiantes en una de las celebraciones más emblemáticas del Tecnológico de Monterrey campus Monterrey.
Fundada en 1980, la exposición cultural regresó este año con una amplia participación estudiantil y una oferta de experiencias que permitió a los asistentes conocer más sobre las raíces, costumbres y expresiones culturales de distintos estados y países.
“Es la fiesta máxima de las culturas, es el evento más grande del Tecnológico de Monterrey”, expresó Eduardo Vera, director general de EXPOTEC, al destacar la diversidad que caracteriza al campus, donde gran parte de los estudiantes provienen de otras ciudades y países.
Además de convertirse en un espacio de convivencia entre alumnos, el evento también abrió sus puertas a la comunidad regiomontana con muestras gastronómicas, actividades interactivas y expresiones artísticas organizadas por los propios estudiantes.
“Es un evento preparado por estudiantes para la comunidad de estudiantes y también de la comunidad de Monterrey y de otras partes de México y del mundo”, señaló Mario Adrián Flores Castro, vicepresidente del campus Monterrey.
Uno de los espacios que llamó la atención fue el stand de Durango, donde estudiantes compartieron elementos representativos de su estado como dulces típicos, cantaritos, mezcal y sotol, además de hablar sobre aquello que más extrañan de su tierra.
- Comunidad
“Lo que más extraño es la comida de allá, la comida casera”, compartió Carlos, estudiante de Ingeniería Industrial.
Por otro lado, el stand de Asia ofreció experiencias relacionadas con la cultura oriental, desde degustaciones y preparación de matcha hasta exhibiciones de vestimenta tradicional.
Yaki, estudiante de Economía y Relaciones Internacionales, explicó que algunas de las prendas mostradas tenían un origen histórico ligado a antiguas dinastías chinas y a las actividades ecuestres de la época.
Así, entre sabores, música y tradiciones, EXPOTEC volvió a convertirse en un espacio donde la diversidad cultural tomó vida dentro del campus Monterrey.
bimc