Han pasado más de cinco años desde que Aldo Padilla Cid perdió la vida en un asalto en Puebla, y aunque sus tres agresores fueron detenidos en 2024, la ausencia de una sentencia firme mantiene en vilo a su familia, que califica el proceso como revictimizante y dilatorio.
Orlando 'N', Eduardo Iván 'N' y Osvaldo 'N'. enfrentan un proceso judicial que, pese a los avances en la investigación de la Fiscalía General del Estado (FGE), no ha concluido. Para Alicia Cid, madre de Aldo, esta espera prolongada ha sido un obstáculo para cerrar el duelo:
“Lo tienen todo, ya los tienen detenidos, solo falta el último paso. No pido favoritismo, solo que el proceso no sea más tardado”, declaró en entrevista con TELEDIARIO Puebla.
Aunque reconoce que haber logrado la captura de los responsables es un paso que muchas madres en su situación no alcanzan, Alicia insiste en que la justicia no será plena hasta que haya una resolución definitiva.
Su hija Alejandra Padilla, hermana de la víctima, subrayó que el caso de Aldo es un reflejo de la violencia que azota al estado y confió en que las próximas audiencias, con declaraciones de testigos clave, permitan concretar un fallo.
La madre del joven también aprovechó para alertar sobre la inseguridad en Puebla:
“Hace una semana mataron a un hombre por una bicicleta; a mi hijo le quitaron la vida por una mochila. Esto no debería pasar, y ninguna familia debería vivir esto”, sentenció, con la esperanza de que su testimonio impulse un cambio y evite que otros sufran su mismo dolor.
El crimen de Aldo Padilla Cid quedó grabado en la memoria colectiva poblana en 2020.
El 16 de noviembre, Aldo salió de su práctica de baile cerca de las 21:00 horas. En el camino a su casa, fue interceptado por delincuentes que, con armas blancas, le exigieron sus pertenencias. Lograron arrebatarle una mochila y un celular, pero al intentar huir, los agresores lo apuñalaron en el costado derecho del abdomen.
Herido, caminó hasta la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe (Volcanes), en la esquina de la 17 Sur y 35 Poniente, donde pidió ayuda para contactar a su familia. Su madre llegó de inmediato y lo trasladó por sus propios medios al Hospital Universitario de la BUAP. Lamentablemente, llegó sin vida. Tenía apenas 18 años.
AGA