El Puente Plateado, que cruza el río Nazas, es uno de los símbolos más emblemáticos de la Comarca Lagunera, una región que históricamente ha estado dividida por este afluente natural entre los estados de Coahuila y Durango.
Su construcción no solo respondió a una necesidad de infraestructura, sino que también marcó un momento clave en la integración social, económica y cultural de ciudades como Torreón, Gómez Palacio y Lerdo.
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Antes de que existiera esta obra, el cruce entre ambas orillas del río resultaba complicado, especialmente en temporadas en las que el Nazas llevaba agua.
En aquel entonces, las únicas opciones eran el puente del ferrocarril y el del tranvía, los cuales no estaban diseñados para el tránsito cotidiano de peatones o vehículos particulares.
Esta situación dificultaba la movilidad de los habitantes y limitaba el crecimiento regional, lo que generó una creciente inquietud entre la población.
Ante este panorama, surgió una iniciativa ciudadana en 1926 con el objetivo de construir un puente que facilitara la comunicación entre las ciudades laguneras.
Creación de sociedad para recaudar fondos
Se formó una sociedad que buscaba recaudar fondos a través de aportaciones voluntarias, bajo el lema “coopere usted y habrá puente”. Este esfuerzo reflejaba el interés colectivo por mejorar las condiciones de vida en la región, aunque en ese momento no se logró reunir el capital necesario para concretar la obra.
A pesar del primer intento fallido, la idea no se abandonó. Fue en 1931 cuando el proyecto cobró nueva fuerza gracias a la participación del Auto Club de La Laguna y el respaldo de los gobiernos estatales de Coahuila y Durango.
Esta colaboración permitió avanzar en la planeación y ejecución del puente, integrando tanto recursos públicos como el apoyo de distintos sectores de la sociedad.
En el desarrollo de la obra participaron figuras clave que aportaron sus conocimientos y experiencia. Federico Woolf estuvo a cargo de los cálculos estructurales, mientras que Federico Allen se encargó de la ejecución del proyecto.
También destacaron personajes como Francisco Dingler, José Bracho, Isauro Martínez y Agustín Sarzoza, quienes contribuyeron desde distintos ámbitos para hacer posible la construcción del puente.
Cuándo inició la obra
El inicio de la obra se dio el 11 de abril de 1931 y, de manera notable, se logró concluir en un periodo de apenas ocho meses, finalizando el 20 de diciembre del mismo año.
Este corto tiempo de edificación es considerado un logro importante para la época, ya que implicó una coordinación eficiente y un esfuerzo conjunto entre autoridades, técnicos y ciudadanos.
La inauguración del Puente Plateado fue un acontecimiento de gran relevancia para la región. Desde tempranas horas, habitantes de distintas localidades acudieron para presenciar el momento, en medio de un ambiente festivo con bandas de música y la presencia de autoridades.
Entre los asistentes destacaron los gobernadores de Coahuila y Durango, Nazario Ortiz Garza y Pastor Rouaix, respectivamente, quienes encabezaron la ceremonia junto con representantes de diversas instituciones.
Con el paso de los años, el Puente Plateado se ha consolidado como mucho más que una vía de comunicación.
Su estructura se ha convertido en un símbolo de identidad para la Comarca Lagunera, representando la unión entre dos estados que, pese a estar separados geográficamente, comparten una misma dinámica social y económica.
Además, recuerda el valor de la participación ciudadana y la colaboración entre distintos sectores para alcanzar objetivos comunes.
Hoy en día, esta obra continúa siendo un referente histórico y cultural , además de cumplir con su función práctica al facilitar el tránsito entre Torreón y Gómez Palacio.
El Puente Plateado no solo conecta territorios, sino también historias, tradiciones y generaciones que han hecho de La Laguna una región profundamente interconectada.