El dolor se transformó en un silencio sepulcral este miércoles en la Comarca Lagunera. Entre flores blancas, lágrimas y una exigencia latente de justicia, amigos, familiares y los hijos de Karen Vianey Salazar Carrillo se reunieron para despedirla.
La joven madre de 30 años, cuya vida fue truncada violentamente, recibió cristiana sepultura tras una jornada marcada por la desolación y la impotencia.
La última vez que se supo de Karen Vianey fue el pasado 28 de enero. Aquel día fue vista en el fraccionamiento San Alberto, en Gómez Palacio, el lugar donde compartía su vida cotidiana con su madre, su hermano y uno de sus pequeños hijos. Lo que comenzó como una búsqueda desesperada por parte de sus allegados a través de redes sociales y reportes oficiales, terminó en un fatídico hallazgo días después.
Su cuerpo fue localizado en un terreno baldío del fraccionamiento La Ceiba, una zona que rápidamente fue acordonada por las autoridades para la recolección de indicios. Debido a las condiciones en las que fue encontrada, permaneció dos días en las instalaciones del Servicio Médico Forense (SEMEFO) en calidad de no identificada, hasta que el mediodía del pasado 2 de febrero, su familia confirmó la identidad que nadie quería reconocer.
El último adiós: Una despedida sin incineración
El cortejo fúnebre inició en una funeraria ubicada en la zona centro de Torreón, donde se congregaron personas que la conocieron en las diversas etapas de su vida. Cerca del mediodía de este miércoles, sus restos fueron trasladados al cementerio para su entierro.
Un detalle que trascendió durante el sepelio fue la restricción impuesta por las autoridades: el cuerpo de Karen no pudo ser incinerado. Según explicaron vecinos y conocidos cercanos, la Fiscalía General del Estado de Durango denegó este proceso debido a que el caso se encuentra bajo una rigurosa investigación criminal.
El cuerpo debe permanecer disponible para cualquier exhumación o peritaje adicional que la investigación científica requiera para robustecer la evidencia contra quien resulte responsable.
Feminicidio: La línea de investigación oficial
Voceros de la Fiscalía General del Estado de Durango (FGED) han sido enfáticos al señalar que el caso no se trata de una muerte aislada, sino que se ha activado formalmente el protocolo de feminicidio. Esta medida obliga a las autoridades a investigar el entorno personal de la víctima y aplicar una perspectiva de género para identificar signos de violencia previa o motivos de odio.
Actualmente, elementos de la Policía Investigadora de Delitos (PID) se encuentran realizando una serie de entrevistas exhaustivas con el círculo cercano de Karen, incluyendo amigos, familiares y posibles testigos que pudieran haberla visto en sus últimas horas con vida en el fraccionamiento San Alberto.
"Se están agotando todas las instancias y no se descarta ninguna línea de investigación conforme avance el análisis de las pruebas de campo y los testimonios", detallaron fuentes oficiales de la Fiscalía.
Un vacío que exige respuestas
La muerte de Karen Vianey deja a niños en la orfandad y a una familia destrozada que hoy solo pide una cosa: que su nombre no sea una cifra más.
Mientras la tierra cubría el féretro en el panteón, el sentimiento generalizado en La Laguna era el mismo: una demanda urgente para que las autoridades den con el paradero del responsable y se aplique todo el peso de la ley.