La muerte de José Guadalupe Ramos Solano, migrante guanajuatense originario de Silao, ocurrida el pasado 25 de marzo mientras se encontraba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en un centro de detención en Adelanto, California, ha encendido alertas sobre las condiciones en las que permanecen personas detenidas en Estados Unidos, en medio de denuncias por posibles violaciones a derechos humanos.
Lolita Aviña Gómez, enlace comunitario de la Asociación Guanajuatense del Estado de Texas, advirtió que este caso no es aislado, sino parte de una problemática mayor que ha dejado al menos 14 personas migrantes fallecidas bajo custodia en lo que va del año.
“Con él, lamentablemente, en lo que va del año ya van 14 personas que han fallecido bajo la custodia de ICE… los reportes de personas que han firmado la deportación voluntaria nos han contado que las condiciones en esos centros de detención realmente son muy deplorables… hay personas que son detenidas y tienen condiciones médicas existentes… y no les están dando acceso a su medicamento”, dijo.
La activista detalló que las condiciones dentro de estos centros incluyen hacinamiento, insalubridad y alimentos en mal estado, lo que agrava el estado de salud de los migrantes, especialmente de aquellos con enfermedades previas.
“En el centro de detención, las condiciones están deplorables. No está limpio, están todos amontonados… reportan que les dan comida ya echada a perder”
A esta denuncia se suma el testimonio de la familia del connacional, que exige justicia por su muerte. Su esposa, Antonia Tovar, expresó entre lágrimas que su esposo no merecía morir así.
“Queremos que mi esposo tenga justicia porque él no merecía morir así él era un hombre muy trabajador y muy responsable y no me ha dejado nada más del dolor, dejó dolor en mis hijos, en su madre y en sus hermanos”
Por su parte, su hija, Gloria Ramos, exigió justicia: “Quiero justicia para mi papá y para todas las familias que han perdido a alguien porque no es una manera para perder a una persona que uno quiere”, dijo.
José Ramos Jr. su hijo, también declaró que su papá era una buena persona y en inglés dijo que él no era un criminal.
José Guadalupe Ramos Solano, tenía 52 años de edad y emigró a Los Ángeles hace 28 años. Estaba casado y era padre de dos hijos. Hasta antes de su detención, trabajaba en una lavandería industrial y hoy se suma a la estadística de mexicanos que han muerto a manos del ICE y p su caso ha generado reacciones en la comunidad migrante que exige justicia en este caso.