Las hendiduras orofaciales se encuentran entre las malformaciones congénitas más comunes a nivel mundial y continúan presentando una incidencia significativa en México, informó el médico genetista Augusto Rojas.
“Es una de las malformaciones congénitas con mayor prevalencia. Las más frecuentes son las cardiacas; muchas de ellas ya pueden corregirse e incluso algunas no requieren tratamiento, ya que con el tiempo se resuelven por sí solas”, explicó el especialista en entrevista con Víctor Martínez para la sección Tu Médico en TELEDIARIO.
Al explicar el alcance del problema y los factores que influyen en su aparición, Rojas mencionó otra condición de alta incidencia: el labio y paladar hendido.
El especialista detalla que esta enfermedad recibe distintos nombres a lo largo de la historia.
“Comenzó como labio leporino, que significa labio de conejo, por la hendidura que tienen los conejos en la maxila. Ese nombre, por despectivo, se cambió. Más adelante evolucionó a labio y paladar hendido”, dijo. Hoy la nomenclatura médica prefiere el término hendiduras orofaciales.
Hendiduras orofaciales afectan a uno de cada mil nacimientos
A nivel global, la incidencia ronda un caso por cada mil 500 nacimientos. Sin embargo, la distribución no es homogénea.
“México está como uno en mil. Es uno de los lugares donde hay más labio y paladar hendido”, afirmó Rojas. También existen diferencias regionales dentro del país, con mayor frecuencia en el sureste.
La altitud constituye uno de los factores asociados.
“En los lugares donde la gente vive a muy alto nivel del mar, como en las montañas andinas, los Himalayas o en la Sierra Madre, hay mayor prevalencia por un efecto de hipoxia, de baja oxigenación de los tejidos durante el embarazo”, detalló. El doctor explica que a mayor altura existe menor disponibilidad de oxígeno, lo que impacta el desarrollo embrionario.
El tabaquismo materno representa otro riesgo.
“Si la madre fuma, disminuye la disponibilidad de oxígeno y ese es otro factor de riesgo”.
La evidencia científica respalda esta asociación: la exposición prenatal al tabaco incrementa la probabilidad de defectos craneofaciales debido a alteraciones en la vascularización y en los procesos de fusión facial durante las primeras semanas de gestación.
Desde el punto de vista genético, el especialista distingue dos grandes grupos.
“Hay un labio y paladar hendido que es aislado o esporádico, que en genética llamamos no sindromático, y es el más frecuente”. En estos casos, el niño presenta únicamente la hendidura sin otras alteraciones en el sistema nervioso, corazón o extremidades.
“Es muy importante decir que aquí la posibilidad de que esto sea hereditario es muy alta”, subraya.
De acuerdo con los estudios actuales, hasta 80 por ciento del riesgo puede explicarse por factores genéticos, mientras 20 por ciento restante corresponde a factores ambientales, como la hipoxia o el consumo de tabaco.
La investigación internacional también analiza el papel del ácido fólico, nutriente esencial en el cierre de estructuras embrionarias. Aunque su relación es más clara con defectos del tubo neural, algunos estudios sugieren que una adecuada suplementación podría disminuir el riesgo de hendiduras.
El impacto no es solo estético. Las hendiduras orofaciales afectan la alimentación, respiración, audición y desarrollo del lenguaje. Sin embargo, el tratamiento multidisciplinario cambia el pronóstico. Cirujanos maxilofaciales, pediatras, odontólogos, foniatras y psicólogos participan en un proceso que puede extenderse durante años.
El doctor Rojas enfatiza la importancia del diagnóstico temprano y del acompañamiento genético.
“Cuando tenemos un caso en la familia, es fundamental ofrecer consejería genética para estimar riesgos en futuros embarazos”, informó. La valoración permite identificar antecedentes y orientar medidas preventivas.
En un país con incidencia elevada, la información cobra relevancia.
“No es un problema aislado ni raro. Lo vemos con frecuencia y debemos entender que tiene una base genética importante, pero también factores que podemos modificar”. La vigilancia prenatal, la suplementación adecuada y evitar el tabaquismo forman parte de esa estrategia.
El mensaje final apunta a la prevención y a la atención integral. Las hendiduras orofaciales constituyen una condición frecuente, con componentes hereditarios y ambientales claros, cuyo abordaje oportuno mejora la calidad de vida desde los primeros meses de vida.
mvls