Hipertensión puede terminar en derrame cerebral: advierten que el daño se acumula por años
El neurólogo Fernando Góngora explicó que la presión arterial elevada puede dañar durante años las arterias del cerebro hasta provocar una hemorragia repentina.
Una hemorragia cerebral puede aparecer de manera repentina, pero en muchos casos es el resultado de años de daño acumulado en las arterias, principalmente por hipertensión arterial sin un control adecuado, advirtió el neurólogo Fernando Góngora.
Durante su participación en la sección Tu Médico en Telediario, con Víctor Martínez, el especialista explicó que, aunque coloquialmente se utiliza el término “derrame” para referirse a distintos problemas cerebrales, existen diferencias importantes entre un infarto cerebral y una hemorragia.
En el caso del infarto, una arteria se obstruye y una zona del cerebro deja de recibir sangre, oxígeno y glucosa. En cambio, durante una hemorragia, un vaso sanguíneo se rompe y la sangre se acumula dentro del cerebro o sobre su superficie.
Aunque las hemorragias son menos frecuentes que los infartos, Góngora destacó que suelen ser más graves y presentan una mayor mortalidad.
“Generalmente cuando hablamos de derrame, nos referimos a una hemorragia, porque es como si la sangre se derramara al interior de nuestra cabeza”, explicó.
De acuerdo con el especialista, en México se registran alrededor de 500 mil eventos vasculares cerebrales cada año y entre 25 y 30 por ciento corresponden a hemorragias.
La alarma puede aparecer de golpe
Una persona puede encontrarse aparentemente bien y, en cuestión de minutos, comenzar con síntomas graves como un intenso dolor de cabeza, pérdida del conocimiento, caída o dificultad para mover alguna parte del cuerpo.
Góngora señaló que la pérdida del conocimiento es más frecuente en las hemorragias que en los infartos, aunque una persona puede desmayarse y posteriormente recuperar la conciencia.
“Muchas veces el paciente cae, se desmaya y puede despertar, y al despertar nota que no puede mover una parte de su cuerpo, que no puede moverse bien y que tiene un gran dolor de cabeza”, indicó.
Ante estos síntomas, el especialista enfatizó que es fundamental solicitar atención médica de inmediato, debido a que el tiempo puede ser determinante para reducir las consecuencias del evento.
El daño comienza años antes
La hipertensión arterial representa uno de los principales factores de riesgo para desarrollar una hemorragia cerebral.
El problema, explicó Góngora, es que la presión elevada puede permanecer durante años sin generar síntomas evidentes, mientras deteriora progresivamente las pequeñas arterias que llevan sangre al cerebro.
A este daño pueden sumarse otros factores como diabetes, colesterol elevado, alteraciones en el control del azúcar y sobrepeso, que incrementan la fragilidad de los vasos sanguíneos.
“Cuando vemos una hemorragia cerebral de este tipo, en realidad estamos viendo la consecuencia de años de descuido”, señaló.
Por ello, el neurólogo llamó a no esperar hasta presentar síntomas y recomendó mantener bajo control la presión arterial, los niveles de azúcar y colesterol, además de atender problemas de sobrepeso.
La prevención, insistió, comienza mucho antes de que aparezca el primer síntoma, mediante revisiones médicas y el adecuado control de los factores de riesgo.
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dca
Reportero con nueve años de experiencia en medios de comunicación. Soy parte de la familia Multimedios donde cubro causas sociales y hechos históricos de Nuevo León. Desde hace seis años hago lo propio en el ámbito docente.
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