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Rocas que se convierten en Dinosaurios: Honer lleva el arte a senderos de Coahuila

Josué Delgado Rodríguez, conocido en el mundo del graffiti como Honer, interviene piedras y formaciones naturales con aerosol para crear obras que sorprenden a quienes recorren los caminos rurales de la región.

Honer aplica sus 30 años de técnica para que el aerosol resalte el volumen y las grietas originales de la piedra. | Alejandro Castañeda
Alejandro Castañeda
Monclova, Coahuila

Caminar por una brecha, recorrer un sendero entre la maleza o aventurarse por algún rincón poco transitado de Coahuila puede convertirse en una experiencia inesperada. 

Entre piedras, arroyos y formaciones naturales, de pronto puede aparecer un tigre al acecho, un bisonte, un cocodrilo gigante o incluso el cráneo de un dinosaurio.

Todo esto no se trata de una excavación paleontológica, sino de las intervenciones artísticas que Josué Delgado Rodríguez, conocido como Honer, realiza desde hace aproximadamente tres años como parte de su proyecto denominado “Petroglifos”.

Originario de Monclova, Coahuila, y con cerca de tres décadas de experiencia en el graffiti, Honer encontró en las rocas una nueva superficie para desarrollar su creatividad, pero también una manera de sorprender a quienes recorren los paisajes naturales del estado.

Su más reciente creación lleva precisamente esa intención al extremo: dos grandes rocas fueron transformadas, mediante pintura en aerosol, en los huesos de un enorme cráneo que asemeja al de un Tyrannosaurus rex.

“Se me ocurrió pintar el cráneo de dinosaurio. Entonces con las dos rocas hice los huesos y quedó increíble”, relató el artista en entrevista con MILENIO.
Honer recrea la fantasía de ver dinosaurios en Coahuila al transformar dos rocas masivas en un cráneo de T-Rex que emerge del sendero

La obra forma parte de una serie de intervenciones que buscan aprovechar las características naturales de cada piedra para convertirlas en una galería al aire libre.

Honer no llega con una imagen predeterminada para colocarla sobre cualquier superficie; primero observa la roca, su forma, tamaño y ubicación, y después decide qué puede surgir de ella.

El arte que no esperabas encontrar

La historia de “Petroglifos” comenzó hace aproximadamente tres años, cuando Honer salió de excursión con su familia para explorar algunos sitios de Coahuila.

Desde niño ha estado ligado al dibujo. Recuerda que desde segundo de primaria participaba en concursos, mientras que su acercamiento al graffiti comenzó durante la secundaria. Actualmente forma parte del crew FB10, de Monclova.

Pero aquellas salidas familiares al monte le abrieron una posibilidad distinta.

En una de las primeras ocasiones llegó a unas ruinas donde encontró superficies deterioradas y una pinta con una palabra ofensiva. En lugar de dejar el espacio tal como estaba, decidió intervenirlo.

“Quise dejar una especie de vandalismo mágico, algo que las personas entraran y no vieran vandalismo, sino que vieran algo sorprendente y en lo que quisieran tomarse fotos”.
Después llegó el primer “Petroglifos” propiamente dicho: un tigre pintado sobre una roca ubicada a un costado de una brecha y parcialmente cubierta por maleza.

La intención era aprovechar la vegetación y la forma del terreno para crear una escena.

“Quise pintar un tigre como si estuviera al acecho. Entonces das vuelta ahí en la curvita y miras detrás de la maleza un tigre con una mirada profunda, observándote”.

El resultado fue una figura de prácticamente tamaño real que parecía formar parte del paisaje.

A partir de entonces comenzó una colección de intervenciones que, además de representar animales y criaturas realistas, fueron convirtiéndose en una especie de ruta artística escondida en distintos puntos de Coahuila.

Un cráneo de dinosaurio entre las rocas

Uno de los trabajos que más ha llamado la atención y que se volvió viral en redes sociales es el cráneo de dinosaurio realizado sobre dos grandes rocas en una brecha de Monclova.

Honer encontró las formaciones naturales durante uno de sus recorridos y, al observarlas, imaginó que podían convertirse en los restos de un enorme animal prehistórico.

La ubicación también fue determinante.

En lugar de pintar una figura sobre una pared o un espacio urbano, decidió convertir las propias piedras en parte de los huesos del animal, creando la ilusión de que los restos de un dinosaurio habían permanecido ocultos en aquel sitio.

Para Honer, este tipo de obras conecta con una fantasía que muchas personas han tenido desde la infancia: imaginar cómo habría sido caminar por esos mismos paisajes cuando los dinosaurios habitaban la Tierra.

“Todos tenemos en mente y desde niños la fantasía de salir al monte y luego de repente ves un valle y te pones a pensar cómo sería aquí en la época de los dinosaurios”.

Tigres, bisontes, ovnis y un cocodrilo gigante

Después del tigre llegó un bisonte y posteriormente un ovni. En este último caso, encontró una piedra de forma prácticamente cuadrada que le permitió crear una nave espacial y un pequeño extraterrestre.

El proyecto funciona como una galería sin paredes, donde el arte se completa cuando un senderista lo encuentra por azar.

Cada roca representa un reto distinto, el asegura que quiere ayudarle a la imaginación de las personas.

Honer utiliza exclusivamente aerosol y busca que la pintura se integre visualmente con el entorno, aprovechando la forma de las piedras para generar efectos de volumen y realismo.

Una de sus intervenciones más llamativas fue realizada en Candela, donde encontró una piedra alargada de aproximadamente el tamaño de un sillón de tres plazas.

La forma le recordó inmediatamente a la cabeza de un cocodrilo.

“Tenía la forma del cráneo de un cocodrilo, pero enorme. La piedra tenía un largo aproximado de un sillón de tres plazas y se me figuró la cara de un cocodrilo. Entonces lo pinté”.

La piedra estaba en una zona poco concurrida, a la que se llegaba por una brecha pequeña y que en aquel momento prácticamente no recibía visitantes. Honer no anunció dónde había realizado la intervención.

Pasaron alrededor de tres semanas antes de que alguien descubriera la obra y comenzaran a circular fotografías en redes sociales, con el tiempo, el lugar comenzó a recibir más visitantes.

Incluso, según cuenta el artista, el sitio se convirtió en un punto de referencia para quienes recorren la zona y actualmente hay personas que acuden a acampar.

El reto de encontrar las obras

Una característica particular del proyecto es que Honer no suele revelar inmediatamente la ubicación de sus intervenciones. Eso convirtió sus obras en una especie de búsqueda del tesoro.

Los senderistas, ciclistas y personas que salen a recorrer brechas comenzaron a descubrir las pinturas por casualidad y después compartían las fotografías.

“Me empezaban a compartir fotos. Lo descubrían. ‘Mira, me encontré esto y me tomé la foto’. ‘Ya encontré este que pintaste la semana pasada’”, recordó.

La dinámica comenzó a generar una especie de reto entre quienes siguen su trabajo: descubrir dónde aparecería la siguiente intervención.

Incluso algunas personas comenzaron a invitarlo a sus comunidades y sectores para que explorara nuevos espacios.

Uno de esos recorridos lo llevó a Santa Gertrudis, donde encontró una piedra utilizada para delimitar un terreno.

Honer aplica sus 30 años de técnica para que el aerosol resalte el volumen y las grietas originales de la piedra.

Una galería escondida en la naturaleza

Para Honer, el objetivo no es simplemente pintar graffiti fuera de las ciudades, su proyecto busca generar una experiencia distinta.

“No pretendo dejar un graffiti como cualquiera, porque se ve como que dañas la naturaleza. Busqué una manera de expresar arte, pero que la gente no sintiera que ofendía la naturaleza”.

De ahí surgió una frase que resume su propuesta: “El arte que no esperabas encontrar”.

La obra no termina cuando Honer guarda el aerosol, en realidad, comienza cuando alguien encuentra la roca, se sorprende, toma una fotografía y decide compartir el descubrimiento.

Con cada intervención, el artista monclovense está construyendo una especie de galería al aire libre en los caminos de Coahuila, una colección de obras que no se encuentran detrás de las paredes de un museo, sino escondidas entre brechas, arroyos, cerros y senderos.

Y quizá esa sea la parte más importante de su propuesta: salir a buscar aventura y terminar encontrando arte donde nadie esperaba encontrarlo.

LV

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Alejandro Castañeda
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