Aunque a simple vista el tránsito de peatones y vehículos parece desarrollarse con total normalidad, basta adentrarse unos metros en la calle Filomeno Escamilla para percibir cómo la inseguridad ha alterado por completo la rutina de quienes trabajan en esta zona comercial.
En esta vialidad, que sirve de límite entre las colonias Manuel Rivera Anaya y Joaquín Colombres al nororiente de la capital poblana, el miedo parece haberse instalado de forma definitiva.
¿A qué delitos se enfrentan diariamente los locatarios y por qué la mayoría prefiere callar?
Durante un recorrido realizado por Telediario Puebla, fue evidente que varios locales permanecían con las cortinas abajo, a pesar de que era mediodía, horario en el que normalmente la actividad comercial registra una importante afluencia de clientes.
En otros establecimientos, los propietarios atendían con cautela y, al ser cuestionados sobre la situación de seguridad, la mayoría prefirió guardar silencio por temor a represalias.
Quienes accedieron a hablar, sin revelar su identidad, relataron que la delincuencia se ha convertido en una preocupación constante. Algunos aseguraron haber sido víctimas de asaltos a plena luz del día, cuando los negocios se encuentran abiertos y con clientes, lo que ha generado un ambiente de incertidumbre entre comerciantes y vecinos.
Los testimonios también apuntan a presuntas extorsiones. De acuerdo con los afectados, personas desconocidas han llegado a exigirles dinero mediante amenazas.
Aunque algunos señalaron que se han negado a entregar efectivo, reconocieron que el temor persiste, pues existe la preocupación de que estas personas regresen para intimidarlos nuevamente o atentar contra sus negocios.
- Comunidad
¿De qué manera alteraron sus horarios los locatarios para protegerse y qué exigen a las fuerzas policiales?
Vecinos de la zona explicaron que el cierre de algunos establecimientos no siempre responde a una baja en las ventas, sino al miedo de convertirse en víctimas de la delincuencia.
Incluso, aseguraron que algunos comerciantes han decidido modificar sus horarios de atención o cerrar temporalmente para proteger su patrimonio y su integridad.
Mientras tanto, quienes continúan laborando lo hacen con desconfianza, atentos a cualquier movimiento extraño y esperando que la jornada transcurra sin incidentes.
Ante este panorama, comerciantes y habitantes hicieron un llamado a las autoridades municipales y estatales para reforzar la presencia policial en la zona, incrementar los recorridos de vigilancia y garantizar condiciones de seguridad que les permitan trabajar con tranquilidad.
Aseguran que recuperar la confianza será posible únicamente con acciones concretas que frenen los delitos que, afirman, afectan desde hace tiempo a esta importante vialidad de la capital poblana.
GLB