Más de 500 personas se reunieron este 18 de julio en San Lucas Atoyatenco para despedir a Josué Martínez Contreras, periodista, abogado y docente asesinado a balazos el 16 de julio frente a su hogar. Entre lágrimas, abrazos y globos blancos, la comunidad exigió justicia y recordó su legado de servicio.
Con un abrazo apretado a su nieto y la voz quebrada por el llanto, la madre del comunicador hizo una promesa ante el féretro: “Yo lo voy a cuidar como te cuidé a ti, mi amor”.
- Policía
Así, entre el dolor de una madre y el silencio de un pueblo, comenzó el último adiós a Josué Martínez Contreras, conocido como “El Jaguar” o “Josué Mac”, quien fuera fundador de Noticias Texmelucan, profesor y abogado.
El cortejo fúnebre arrancó pasadas las 9 de la mañana desde su domicilio, en la comunidad de San Lucas Atoyatenco, a unos 40 kilómetros de la capital poblana.
La fachada de su casa, adornada con un moño negro, daba cuenta del luto que envuelve a la familia Martínez Contreras. Dentro, una misa de cuerpo presente reunió a decenas de allegados; fuera, la multitud guardó respetuoso silencio para unirse en oración.
Vecinos, alumnos y amigos no dudaron en definir a Josué como un hombre “ejemplar” y “solidario”. María, vecina del lugar, lamentó la muerte del comunicador: “Él era muy buena gente, no se metía con nadie. Es muy triste que haya muerto así, no lo merecía”. Gabriela, amiga cercana, le agradeció el apoyo brindado a mujeres en situación vulnerable para impulsar proyectos que cambiaron vidas.
Flores blancas y globos del mismo color fueron repartidos entre los asistentes, mientras algunos escribían mensajes como “Te extrañaremos”, “Nunca te olvidaremos, profe” o “Justicia para El Jaguar”. La Policía Municipal de San Martín Texmelucan resguardó el sepelio, que tras la misa se trasladó a las oficinas de la Comisaría Ejidal, donde más vecinos le dedicaron palabras de agradecimiento por más de una década de trabajo comunitario.
Una caravana de vehículos acompañó el cuerpo durante más de 30 minutos por calles de San Martín Texmelucan, dejando a su paso una estela de flores y confeti blanco.
Pasado el mediodía, el cementerio de la localidad se llenó con más de 500 personas que, entre tumbas y pasillos, elevaron una última oración por su descanso eterno y, al mismo tiempo, alzaron la voz para exigir a la Fiscalía General del Estado que esclarezca el crimen y capture a los responsables.
El gobierno de Puebla confirmó que el homicidio ya es investigado y una de las líneas principales apunta a su labor periodística. Ante ello, la Comisión de Derechos Humanos del Estado exhortó a las autoridades a garantizar justicia y proteger a la familia del comunicador, en un caso que estremece a la región y enciende las alarmas sobre la violencia contra periodistas en México.
AGA