Entre nostalgia y fiesta, Julio Cepeda se despide de Monterrey tras 49 años de historia

La juguetería Julio Cepeda vivió este sábado una de sus jornadas más especiales y también más emotivas, antes de bajar la cortina definitivamente el próximo 30 de abril, tras 49 años.

Familias completas, parejas jóvenes, niños de todas las edades e incluso bebés en brazos se dieron cita en la tienda.| Ángel Mercado
Nuevo León /

En medio de risas, música infantil y ese inconfundible olor a dulces y recuerdos, la emblemática Juguetería Julio Cepeda vivió este sábado una de sus jornadas más especiales y también más emotivas, antes de bajar la cortina definitivamente el próximo 30 de abril, tras 49 años de historia en Monterrey.

Desde la 1 de la tarde y hasta las 5, la sucursal de avenida Gonzalitos se transformó en una auténtica fiesta por el Día del Niño, donde Inflables, shows infantiles, magos, dinámicas con juegos, regalos y snacks marcaron el ritmo de la tarde.

Cientos de regiomontanos llegaron poco a poco para ser parte de la despedida de un lugar que, para muchos, fue parada obligada en su infancia.

"Es lamentable, es una sucursal que muchos conocimos desde chiquitos y ahora que está cerrando, pues si pesa un poquito, yo venía aquí de pequeña a comprar juguetes cuando salió lo de Disney y de Pixar y ahorita pues ya tengo 25 años", comentó una de las asistentes.
"Aprovechando totalmente para que los niños disfruten de esta última etapa, que los adultos hoy en día ya vivimos hace muchos años, mi mamá me traía aquí y comprábamos regalos en Navidad, cumpleaños y día del niño y era lo máximo", contó Rubí, una de las asistentes.

Cientos de regiomontanos recordaron con nostalgia el lugar 

No fue cualquier evento, pues se sentía en el ambiente una mezcla muy particular de alegría y nostalgia, entre pasillos y áreas de juego, padres de familia señalaban estantes mientras contaban a sus hijos cómo, años atrás, ellos mismos recorrían ese mismo sitio con la ilusión de elegir un juguete.

"Pues sí da nostalgia porque es un lugar emblemático de Monterrey, entonces pues el hecho de que ya no esté si va a causar vacío, ahorita andamos comprando los últimos juguetes para el recuerdo, unos son para mí y otros para regalar", platicó Montse, una de las asistentes.

Familias completas, parejas jóvenes, niños de todas las edades e incluso bebés en brazos se dieron cita en la tienda, algunos por primera vez, otros regresando después de décadas, y las filas para participar en las dinámicas o tomarse fotos con personajes infantiles no cesaron, en una jornada que parecía resistirse al paso del tiempo.

"No había venido antes aquí a comprar juguetes a Julio Cepeda, pero me siento mal de qué ya vaya a cerrar, me hubiera gustado que me trajeran a comprar una pista de Hot Wheels", platicó el pequeño Elías.

Así, entre carcajadas de niños y miradas cargadas de recuerdos, la despedida de la icónica juguetería se convirtió en una celebración muy al estilo regio, con ambiente familiar, cercanía y ese toque de calidez, un último festejo que más allá de los juegos, dejó claro que hay lugares que no solo venden juguetes, sino que también guardan historias.

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  • Ángel Mercado
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