Por el 28 de mayo, Día Internacional de la Higiene Menstrual, también impulsado por colectivas y organizaciones como el Día de la Acción por la Salud Femenina y la Menstruación Digna, activistas poblanas advirtieron que en el estado aún persisten estigmas, desinformación y barreras sociales que impiden hablar de menstruación, educación sexual y acceso digno a productos de gestión menstrual.
Integrantes de la organización Acompañemos, señalaron que uno de los principales retos es llevar información a comunidades alejadas y combatir la idea de que la menstruación es “algo sucio” o un tema exclusivo de mujeres.
Colectivos realizan talleres y pláticas sobre la menstruación
En entrevista para TELEDIARIO Puebla Sabine Magadán, directora interina de Acompañemos, explicó que el colectivo realiza talleres y pláticas en escuelas y municipios de Puebla sobre educación integral en sexualidad, menstruación digna y prevención de violencias.
Sin embargo, reconoció que la cobertura aún es limitada debido al tamaño del estado y a la falta de personal capacitado en diversas instituciones.
Por otra parte, indicó que muchos temas relacionados con sexualidad continúan rodeados de tabúes y estigmas, lo que dificulta que adolescentes y jóvenes accedan a información clara y confiable.
Incluso, comentó que durante las dinámicas de preguntas anónimas han detectado que muchas y muchos estudiantes tienen dudas sobre consentimiento, aborto, menstruación y salud sexual, pero no saben a quién acudir para resolverlas.
La menstruación no tiene porque ser un tabú
La coordinadora de Menstruación Digna, Jessinia Zibaja, sostuvo que la menstruación debe entenderse como un proceso natural y un tema de salud pública, dignidad y derechos humanos.
Indicó que el cambio del Día de la Higiene Menstrual hacia la Menstruación Digna busca dejar atrás la visión que relaciona al proceso con suciedad o vergüenza.
Las activistas alertaron que, pese a que Puebla capital y la zona metropolitana cuentan con mayor acceso a información, el estado presenta índices preocupantes relacionados con el acceso a productos de gestión menstrual.
Consideraron que esto refleja no sólo una problemática económica, sino también social y comunitaria, derivada de la falta de acciones integrales y de información actualizada. Además, enfatizaron que hablar de menstruación digna y educación sexual desde la infancia podría contribuir a reducir problemáticas.
ERV