En medio de la cuarta ola de la pandemia de covid -19, el Mercado de Jamaica, en la Ciudad de México, se resiste a “marchitarse”, pese a las bajas ventas y poca afluencia que se han registrado desde hace ya casi dos años.
Pese a las dificultades, y como una extraña flor que crece en un clima adverso, los vendedores continúan esforzándose día a día para recuperar sus ventas.
“Pues mira se ha bajado un poquito, más que nada por la cuestión de la flor que subieron los precios, entonces sí han estado un poquito bajas las ventas, pero aun así han venido muchos clientes a preguntar” dijo Lucía, vendedora de flores.
El 14 de febrero y el próximo Día de las Madres, es una de las fechas más esperadas para este mercado, sin embargo. este año las ventas no incrementaron tanto como hubieran querido, ya sea porque muchos optaron por otros lugares o porque aún hay quienes viven con el miedo de salir.
“La verdad ahorita está muy tranquilo, muy escaso, la pandemia nos ha afectado mucho. Si ha bajado del 100 por ciento de venta que teníamos a un 50 por ciento, 60 por ciento”, dijo Diego, otro vendedor de flores de este mercado.
Pero este lugar emblemático de la capital ya no solo es conocido por su venta de flores al mayoreo, sino también por la gran cantidad de arreglos que realizan, los cuales impresionan a más de un capitalino.
“Es un lugar muy bonito yo creo y hay variedad de rosas y de cosas, se me hace muy bonito este lugar”, dijo César, un joven que acudió a comprar algo para su novia.
En este mercado, los precios van desde los 150 hasta 3 mil pesos; se venden docenas de flores, ramos, arreglos, cajas con dulces y globos y hasta osos hechos por completo de flores que pueden costar hasta 3 mil pesos.
Para quienes trabajan aquí, fechas como esta no solo significan la esperanza de un repunte en sus ventas, sino también una oportunidad de alegrar a las personas.
“Una flor siempre va a darle alegría a una mujer, y le podrás regalar otra cosa, pero no es lo mismo es distinto cuando le das la flor como lo aprecia la mujer”, precisó Arturo Valderrama, vendedor de tulipanes.
ZNR