Todos los días, miles de personas se desplazan en el transporte público del Estado de México; sin embargo, para las mujeres, los trayectos largos suelen ser el doble de complejos.
En una entidad con altos índices de violencia de género, no es sorpresa que ellas tracen rutas estratégicas cada día para intentar llegar a salvo a casa, al trabajo o a la escuela.
Entre las alternativas frente al acoso, el Mexibús ofrece unidades rosas exclusivas. No obstante, la escasez de estas unidades y el evitar usar camiones mixtos, obliga a las pasajeras a esperar hasta 30 minutos para abordar.
Es en esa espera donde las usuarias de la Línea 4 han encontrado un refugio inesperado en una de las conductoras, quien se ha convertido en una verdadera fuente de confianza.
En la ruta que va de Indios Verdes a la UMB Tecámac, esta mujer, cuyo nombre aún desconocemos, no solo cumple con su labor, sino que construye un ambiente de paz.
Quienes viajan con ella la reconocen de inmediato: antes de arrancar, se levanta de su asiento para saludar a todas, se asegura de que las adultas mayores estén sentadas y ofrece espacio cerca de su cabina para que quienes cargan bultos pesados viajen más cómodas.
Su actitud rompe con la rutina del transporte, ya que si nota que alguien se siente mal o presenta algún problema de salud, no duda en detenerse para brindar auxilio.
Además, ante la falta de divisiones claras en las estaciones, es común que algunos hombres intenten subir a la unidad rosa; ella, con firmeza pero amabilidad, les pide descender, explicando la importancia de este espacio seguro e invitando a las usuarias a cuidarse mutuamente.
Entre las pláticas de pasillo de las usuarios, ya se corre la voz sobre la conductora más servicial, de quien quizá no sepamos su nombre, pero su esencia se queda en ese "lindo día", "bonita noche", “que llegues con bien” o el "descansa" que muchas necesitaban escuchar tras una jornada agotadora.
Conductoras como ella no solo desafían los estereotipos de género en el oficio, sino que transforman el acto de transportar personas en un acto de cuidado y resistencia.
TEHV