El desbordamiento de una presa de jales provocó un derrumbe en la mina de oro Santa Fe, propiedad de la empresa Industrial Minera Sinaloa, ubicada en la comunidad de Los Arrayanes, en el municipio de Rosario, dejando a varios trabajadores atrapados bajo tierra.
El accidente ocurrió el pasado 25 de marzo y generó una acumulación de lodo y residuos mineros que alcanzó las galerías del complejo, donde se encontraban laborando 25 personas. De ellas, 21 lograron salir por sus propios medios, mientras que cuatro quedaron atrapadas; posteriormente, uno de los mineros fue rescatado con vida, por lo que actualmente tres continúan desaparecidos.
A 12 días del derrumbe en esta mina ubicada en Sinaloa, familiares de los trabajadores han intensificado sus exigencias al señalar que no hay avances claros en las labores de rescate ni comunicación directa con quienes permanecen bajo tierra.
Entre las voces que han alzado la voz se encuentra Aaron Aguilera, hermano de Abraham Aguilera, minero originario de Guanajuato, quien cuestionó la información difundida por autoridades, al considerar que no existen elementos para asegurar que los trabajadores siguen con vida o cuentan con condiciones básicas para resistir.
A través de redes sociales, expresó la desesperación de las familias tras más de 288 horas de incertidumbre. Señaló que no ha habido comunicación con los mineros atrapados, por lo que calificó como “suposiciones” las versiones que indican que podrían tener acceso a oxígeno, agua o alimento.
Asimismo, pidió que se priorice la participación de especialistas en rescate minero y se dé mayor visibilidad a quienes realmente trabajan en las labores de excavación, al señalar que muchas veces la atención se centra en funcionarios y no en el personal operativo.
También denunció falta de respuesta por parte de autoridades municipales, estatales y federales, al asegurar que no se ha atendido la solicitud de equipo indispensable, como bombas de lodo, necesarias para avanzar en la extracción del material que impide el acceso a la zona donde se presume están los mineros.
De acuerdo con la Coordinación Nacional de Protección Civil, las labores en el sitio se han enfocado en la estabilización del terreno, el control de agua y residuos mineros, así como en la instalación de sistemas de bombeo para disminuir los niveles de lodo acumulado.
En el lugar se mantiene un puesto de mando con la participación de corporaciones de los tres niveles de gobierno, además de brigadas de emergencia que trabajan en el apuntalamiento de galerías y la remoción de material. Sin embargo, los avances han sido limitados debido a las condiciones del terreno y al riesgo de nuevos colapsos.
Mientras tanto, las familias permanecen en la zona a la espera de noticias, en medio de la angustia y la incertidumbre. “Nos faltan tres”, expresó el familiar, al describir la situación como un grito de auxilio ante la falta de resultados concretos.
El caso ha generado atención a nivel nacional, no solo por las condiciones del accidente, sino por los cuestionamientos sobre los protocolos de seguridad en la minería y la capacidad de respuesta ante este tipo de emergencias.