La comunidad científica y ambientalista de Puerto Vallarta se encuentra de luto tras confirmarse el deceso de una tortuga Laúd, especie catalogada en peligro crítico de extinción. El ejemplar fue localizado con traumatismos severos en la zona del caparazón y el cráneo.
El incidente, ocurrido a finales de diciembre, resalta los peligros constantes que enfrenta la fauna marina ante la navegación irresponsable en las costas de Jalisco. Pese a la rápida intervención de diversas corporaciones, las lesiones internas resultaron incompatibles con la vida.
¿Qué impacto tuvo la muerte de la tortuga "Esperanza" en el ecosistema local?
El ejemplar, bautizado como 'Esperanza' por los rescatistas, medía cerca de dos metros de largo y pesaba más de 400 kilogramos. Su rescate requirió el esfuerzo coordinado de 20 personas, incluyendo elementos de la Marina, Profepa y especialistas ambientales de la asociación Gicoff.
Tras realizar la necropsia de ley, los expertos descubrieron que la tortuga se encontraba en una etapa reproductiva avanzada. En su interior fueron hallados mil 43 huevos en desarrollo, lo que representaba una oportunidad biológica única para la repoblación de esta especie milenaria.
La pérdida es significativa debido a que estos quelonios solo han anidado en playas de la región en cuatro ocasiones durante los últimos 16 años. El ejemplar se dirigía probablemente a la costa para depositar sus huevos cuando fue alcanzado por la embarcación.
Este evento subraya la fragilidad de las especies migratorias frente al aumento del tráfico marítimo sin regulaciones estrictas de velocidad. La muerte de "Esperanza" no solo implica la pérdida de un individuo, sino de toda una generación potencial de tortugas Laúd.
¿Cómo prevenir futuros accidentes con la fauna marina en Puerto Vallarta?
La asociación Gicoff subrayó que las colisiones con barcos van en aumento debido a la falta de conciencia y el exceso de velocidad en las bahías.
Se exhorta a la ciudadanía y a los prestadores de servicios a denunciar ante la Profepa cualquier avistamiento de naves que circulen de manera temeraria. La protección del hábitat marino requiere una colaboración estrecha entre las autoridades federales y la sociedad civil organizada.
El cumplimiento de las normas de navegación vigentes es vital para evitar que más ejemplares sufran el mismo destino que esta tortuga gigante.
Finalmente, el sector ambiental pide reforzar los patrullajes en las áreas de anidación para garantizar que las tortugas sobrevivientes lleguen seguras a la playa.
MQ