Encontrar un trabajo y rentar una vivienda ya de por sí es difícil en una ciudad como Guadalajara, sin embargo, esta dificultad se agrava cuando eres una persona transgénero que debe enfrentar el prejuicio social que persiste: "Como si yo fuera un delincuente, un malandro, un violador...", dice Ruri sobre lo difícil que ha sido crecer en una ciudad que tiende a ser hostil con las personas trans.
Rury es una joven de 25 años que vive en la Perla Tapatía, una joven que desde pequeña se dio cuenta de que era tachada como diferente solo porque sus sueños no se alineaban con el 'deber ser' marcado por la sociedad. Donde dejarse el cabello largo, hablar o caminar de 'cierta manera' implicaba tener que aguantar burlas, insultos y hasta golpes en la escuela.
"En la escuela somos super discriminadas. Yo la acabé porque la tenía que acabar, pero o sea, yo no quería estudiar por el bullying. Era muy fuerte el bullying desde la primaria"
Y es que, a pesar de los avances en el reconocimiento legal de la identidad de género en algunas partes del país, la estigmatización social persiste como un obstáculo que aleja a estas personas de la vida económica y profesional.
Esta exclusión no es un hecho aislado, es una respuesta estructural donde México ocupa el segundo lugar a nivel mundial en transfeminicidios, es decir, homicidios impulsados por el odio a las personas que son diferentes, que son transgénero.
El muro invisible: ¿Por qué las empresas en México rechazan a las mujeres trans?
La búsqueda de empleo es, para muchas trans, un proceso de humillación constante. Ruri cambió su acta de nacimiento en la Ciudad de México porque en Jalisco no se podía hacer el trámite; tenía entonces 19 años, pero antes de eso enfrentó rechazos sistemáticos en grandes cadenas comerciales de supermercados, farmacias y hasta tiendas de ropa.
El patrón de discriminación suele ser similar: tras la entrevista, al notar la identidad de género de la candidata, el proceso se detiene o se torna hostil.
Rury relata que, en una cadena de supermercados, el trato fue abiertamente homofóbico:
"Me recalcaban el pronombre 'él' cuando yo le decía: es que yo soy Ruri y soy una mujer trans, entonces mi pronombre es ella... desde que yo iba con la documentación de hombre, era como que no... se sentía el rechazo", recuerda Ruri.
La falta de sensibilidad se vuelve cómplice de empujar a muchas personas trans, incluso siendo profesionistas, a optar por el trabajo sexual, trabajo en shows de centros nocturnos o salones de belleza, en donde culturalmente se les ha colocado.
Ruri destaca el caso de una amiga de ella, Lyz Ximénez, una contadora que, al no encontrar puertas abiertas en su área, optó por ejercer el trabajo sexual en Guadalajara para subsistir y que posteriormente se convertiría también en creadora de contenido.
"Como una necesita pagar renta, techo, comida, ejerció pues labor sexual. Actualmente ya puso su negocio, bendito Dios, de un un gimnasio junto con su esposo... Pero durante muchos años lo ejerció porque a pesar de tener una carrera le cerraron las puertas".
3 años para rentar un cuarto solo por ser trans
Si el ámbito laboral es restrictivo, el acceso a la vivienda resulta igual de complicado. Ruri tardó tres años en encontrar un lugar digno para vivir en Guadalajara después de independizarse de su familia.
La discriminación inmobiliaria se manifiesta de forma directa y tecnológica: Ruri, como la mayoría de personas, buscó un lugar para vivir en redes sociales y siguió los pasos de muchos. Inicias por mostrar interés y contactar a quien pone el lugar en renta, pero para Ruri hay una dificultad adicional, pues cuando el arrendador se entera de que es una mujer trans, termina siendo bloqueada sin explicación alguna.
De acuerdo con la percepción y experiencia de Ruri, se les asocia erróneamente a conceptos de "desmadre" o a que son personas mentirosas. Incluso en espacios que se promocionan como exclusivos para mujeres, el rechazo es tajante, pues no son consideradas mujeres.
Ruri recuerda haber recibido respuestas dolorosas: "No, tú no eres mujer", le decían para negarle el alquiler, a pesar de que ella no consume alcohol ni drogas y buscaba simplemente un techo bajo el cual establecerse.
De las aulas al estigma: el acoso y la discriminación comienzan en el sistema educativo
Esta precariedad tiene raíces profundas que comienzan desde la formación educativa. El bullying escolar y la falta de protocolos de protección en las escuelas mexicanas provocan que muchas personas trans abandonen sus estudios.
"Imagínate un niño que todos los recesos le tiren su lonche... solo por (tomarle) foto. O sea, por eso muchas mujeres, pues no acabamos los estudios"
Ruri enfrentó incluso la resistencia de autoridades escolares en la Preparatoria 5 de la Universidad de Guadalajara, donde el director intentó impedirle el acceso a las instalaciones y al uso de los baños acordes a su identidad, un hecho que fue registrado por Milenio Jalisco.
"Hubo un paro en la Preparatoria Número 5, yo estudié ahí, y hubo un paro por parte del que en ese tiempo era el comité y por mis amigas más cercanas, porque el director no me permitía entrar a la escuela vestida de femenina, ni al baño que me corresponde, que es este al de mujeres".
Encontrar casa y/o trabajo no son las únicas complicaciones que enfrentan las personas trans; existen otras áreas como la salud, la política y la religión donde el hecho de optar por cambiar de género te convierte en una anomalía social que parece entenderse como el derecho a discriminar o hasta matar.
Ruri no es un caso especial con algún tipo de 'mala suerte', sino una voz en medio de muchas similares.
SO