Entre acordes y muletas... Así es la vida de un músico en camiones de Guadalajara: “ A veces nomás una persona da algo”

Muchos hemos visto a las personas que suben a cantar a los camiones en Guadalajara, pero pocas veces se conoce a fondo quiénes son o qué hay detrás de esta actividad.

A pesar de las dificultades Gabriel continúa tocando con su guitarra en una labor que implica más esfuerzo del que parece | Arlette Magaña
Guadalajara, Jalisco /

Para miles de usuarios del transporte público en el Área Metropolitana de Guadalajara, es común encontrarse con personas que suben a los camiones a ofrecer algún producto, contar una historia o compartir su talento a cambio de alguna propina.

Sin embargo, pocas veces se conoce a fondo quiénes son, de dónde vienen o qué hay detrás de esa actividad que, para muchos, se ha convertido en una forma de sustento.

Gabriel es uno de ellos. Con guitarra en mano y actualmente apoyado en muletas debido a una lesión en la pierna, sube diariamente a distintas unidades para interpretar canciones ante pasajeros que, entre prisa y rutina, deciden si escucharlo o ignorarlo.

A pesar de las dificultades, se mantiene en pie con una labor que, aunque parece sencilla, implica más esfuerzo del que muchos imaginan.

“Pues fíjese que ya un par de años que me dedico de lleno a esto de la cantada. Al principio yo lo hacía nomás por gusto, me llevaba la guitarra para ganar un dinerito extra en taquerías o puestitos”, relata Gabriel.

Antes de dedicarse por completo a cantar, Gabriel trabajó durante años en la construcción:

“Durante muchísimos años le di duro a la albañilería. Me aventé bardas, colados, trabajos de plomería que fui aprendiendo. Pero pues, usted sabe, el cuerpo a veces no da pa’ más”

Gabriel narra que comenzó a tocar la guitarra por gusto en taquerías y puestos de comida | Arlette Magaña

¿Qué dificultades enfrenta Gabriel al subir a cantar a los camiones?

Aunque desde fuera puede parecer una actividad ligera, la rutina de Gabriel inicia temprano y exige resistencia física.

“De eso de las 6 de la mañana ya ando levantado y salgo como a eso de las 9 o 10 para el paradero, que es cuando el camión ya no va tan apretado”, explica.

Durante un día regular, dedica alrededor de cinco horas a esta actividad, aunque debido a la lesión que tiene en la pierna, ha reducido considerablemente ese tiempo.

“Le ando dando unas 5 horas, le paro como a las 3-4 de la tarde… Ahorita con la pierna mala pues menos, ¿no? A veces aguanto como 2-3 horas”, señala.

El trabajo no solo consiste en subir y bajar de los camiones. Implica esperar unidades, caminar largas distancias bajo el sol y adaptarse a las condiciones del momento.

“Parece que no, que nomás te subes, te bajas, pero es andar caminando bajo el sol, es andar esperando camión que no te da chance… se pierde mucho tiempo ahí”, explica.

A esto se suma la dificultad que le representa la lesión de su pierna y a las muletas que debe usar para caminar:

“Pues ahorita subir con la pierna mala, las muletas, la guitarra, pues sí se complica, es complicado. Tengo que recargarme bien en los tubos o cuando va desocupado algún asiento, pues aprovecho para descansar la pierna”

La interacción con los pasajeros es otro componente clave de su día a día. Gabriel asegura que, en general, la respuesta de la gente es positiva.

“Fíjese que la mayoría de la gente sí lo apoyan a uno, a lo mejor como ya me ven mayor y por la muleta, pero pues no falta alguno que ve que saco la guitarra y hacen la típica de que se hacen los dormidos, pero la verdad hasta ahorita solo eso; muchos hasta me ayudan a subir o bajar si ven que le estoy batallando”, comenta.

¿Cuánto puede llegar a ganar Gabriel en un día?

El aspecto económico es quizá uno de los más variables en este oficio. No existe un ingreso fijo ni garantías de ganancia. Todo depende del ánimo de los pasajeros, la hora del día e incluso el clima.

“De repente te va bien, a veces mal. Me ha tocado veces que nomás una persona quiso dar algo. Hay días que la gente anda de buenas, los días de quincena que la gente trae dinero, o si está muy soleado pues la gente anda fastidiada y lo que quiere es llegar ya a su casa, o si el camión va lleno luego la gente casi no da nada”, explica

En términos concretos, lo que obtiene por cada camión puede ser mínimo, sin embargo, al final de la jornada el total puede ser más favorecedor:

“Así en un camión puedes sacar como 20 pesos, a veces más a veces menos. En un muy buen día y con suerte hasta más de 50 pesos, depende mucho de la gente. Así en lo que va del día ahorita llevo como 200 pesos”, menciona.

La historia de Gabriel refleja una realidad cotidiana pero poco visibilizada: la de quienes encuentran en el transporte público un espacio para trabajar y poder ganarse un sustento entre acordes, esfuerzo físico y la incertidumbre económica.

AM

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  • Arlette Magaña
  • arlette.magana@multimedios.com
  • Editora web en Telediario Guadalajara. Licenciada en Lenguas Extranjeras del Instituto Universitario de Yucatán. Redactora de noticias policiacas y comunidad en Jalisco. Disfruto la música, la repostería y el senderismo
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