Ricardo Baena transforma las figuras tradicionales del Niño Dios en personajes icónicos de la cultura pop para un público moderno, buscando que las personas se identifiquen con sus creencias religiosas a través de superhéroes y leyendas de la música.
La tradición mexicana celebra el Día de la Candelaria cada 2 de febrero con una mezcla de fe y creatividad familiar, de la cual nació una propuesta que cruzó fronteras hasta llegar a hogares de Estados Unidos y Canadá.
Ricardo empezó a diseñar Niños Dios con cómics y artistas desde 2019
¿Te imaginas a un Niño Dios caracterizado como Superman o Michael Jackson? Pues Ricardo logró plasmar esta idea en arte, iniciando su aventura creativa en el año 2019 cuando decidió que quería darle una imagen distinta y única a las figuras religiosas.
Su intención era muy clara: crear diseños con los que él mismo y su círculo cercano pudieran sentirse plenamente identificados, transformando su emprendimiento en un negocio internacional que hoy llega hasta Estados Unidos y Canadá, llevando versiones de superhéroes como Iron Man o artistas legendarios como David Bowie.
“Primero les dije a mis amigos; me dijeron que sí. Después, los publiqué y toda la gente los volteó a ver por la particularidad, y así inició. Pero sí he recibido desde críticas buenas, malas, constructivas, deconstructivas, de todo, dijo en entrevista con TELEDIARIO.
A lo largo de estos años, Ricardo relató que ha navegado entre comentarios positivos y críticas de quienes ven con extrañeza su obra; sin embargo, él es muy enfático al decir que realiza cada diseño con muchísimo respeto.
“Simplemente también respeto muchísimo las creencias; es un campo donde no quiero ser el malo, simplemente yo pongo la propuesta, a los que les gusta, bien, y a los que no les gusta, pues adelante, están en todo su derecho”, destacó.
¿Por qué se viste al Niño Dios el 2 de febrero?
La tradición de vestir a los Niños Dios tiene su origen cuando la Ley de Moisés dictaba que las mujeres debían acudir al templo 40 días después de dar a luz para purificarse y presentar a su recién nacido.
En aquel encuentro histórico, un sabio adulto mayor, llamado Simeón, reconoció al niño, lo tomó en sus brazos y lo proclamó como la "Luz del mundo para alumbrar a las naciones".
Por eso, cuando vestimos a los Niños Dios y los llevamos a bendecir cada 2 de febrero a la iglesia, estamos recreando simbólicamente ese acto.
Es una tradición que une a las familias y que, por supuesto, siempre cierra con broche de oro al regresar a casa para disfrutar de unos deliciosos tamales y atole.
AFV