Con una varita de madera y puro instinto, un pequeño amante de la música sinfónica se convirtió en la estrella durante un concierto en la Casa de Cultura Prof. Pedro Ángel Polou en Puebla.
Lo que parecía una tarde más con la Banda Sinfónica del Conservatorio del Estado de Puebla terminó convirtiéndose en una escena inolvidable.
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Desde el patio del recinto, un niño comenzó a imitar con precisión los movimientos del director, marcando el compás con un palito de madera como si llevara años en el podio.
El director de la agrupación, lejos de ignorarlo, lo invitó a subir al escenario. El pequeño aceptó sin dudar. Frente a los músicos, realizó gestos efusivos, casi perfectamente sincronizados con la intención de la pieza. Al terminar, se giró, se inclinó y agradeció los aplausos como todo un profesional.
El momento fue grabado por uno de los asistentes y rápidamente se viralizó en redes sociales, donde cientos de usuarios celebraron su talento y pasión por la música.
“Sigan apoyándolo, se ve que tiene muchas ganas de aprender”, comentó una persona. “Deberían invitarlo a todos los ensayos, ese talento no se debe perder”, escribió alguien más.
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Otro usuario escribió: “No lo suelten, por favor. Tiene el don del arte. Si necesitan ayuda, aquí andamos; entre todos podemos lograr mucho”.
Entre los mensajes, una usuaria reveló ser su maestra y no dudó en reconocer sus cualidades:
“Es mi alumno y tiene habilidades innatas para la música, además de otras virtudes. Es extraordinario. Un saludo a Gabi y su familia”.
También destacó el papel fundamental de sus padres, quienes lo apoyan incondicionalmente.
El caso ha reavivado el debate sobre la necesidad de fortalecer los espacios culturales y el acceso al arte para niñas y niños.
Varios usuarios hicieron un llamado a los gobiernos para invertir más en cultura, pues consideran que lugares como este pueden ser el semillero de futuros grandes artistas.
El niño, del que aún no se revela su identidad, ya se ganó un lugar en el corazón de quienes sueñan con verlo, algún día, dirigiendo una orquesta de verdad.
AGA