El misticismo y lo paranormal han vuelto a sacudir a la comunidad de San Pedro. En días recientes, el Panteón Municipal, ubicado al sur de la ciudad, se convirtió en el escenario de perturbadores hallazgos: diversos "trabajos" de brujería fueron desenterrados, revelando prácticas que buscan atentar contra la salud, la fortuna y, en casos extremos, la vida de las personas.
El grupo local "Frank y sus Caza Espíritus", conocidos en la región por dedicarse a "tumbar jales" (término coloquial para deshacer maleficios), acudió al camposanto tras recibir reportes sobre actividad esotérica.
- Policía
Así se dieron a conocer los hechos
Durante una transmisión en vivo, diseñada para alertar a sus seguidores sobre posibles víctimas, el equipo localizó envoltorios estratégicamente enterrados a las orillas de las tumbas, donde, según la creencia, el efecto del mal es más potente.
Entre los objetos recuperados destacó una figura de la Santa Muerte, la cual sujetaba con ligas una fotografía y diversos elementos simbólicos para reforzar un "amarre".
Asimismo, se hallaron frascos con líquidos viscosos y oscuros, polvos desconocidos y envoltorios plásticos destinados a "emplazar" a las víctimas, una práctica que busca canalizar energías negativas directamente hacia un individuo. Para neutralizar el daño, los Caza Espíritus procedieron a la quema ritual de los objetos.
Un secreto a voces en el camposanto
Estos hallazgos no son nuevos para quienes custodian el descanso eterno. Bruno, un exvelador con años de servicio en el inmueble, relató en múltiples ocasiones cómo los "frascos y bolsas con fotos" eran una constante entre las lápidas.
Al igual que los investigadores actuales, Bruno solía desenterrar y destruir estos objetos para liberar a las víctimas del supuesto mal.
Incluso los ciudadanos que visitan a sus difuntos han reportado encuentros con estos paquetes, aunque la mayoría prefiere no tocarlos por temor a represalias espirituales.
"Es increíble que persista tanta maldad por envidia", comentan algunos sampetrinos, quienes aseguran que, más allá de la fe en la brujería, la "mala vibración" es una energía real capaz de enfermar a la gente.
A pesar del temor que generan, los insumos para estos rituales son de fácil acceso. En San Pedro y la Región Lagunera, las hierberías operan sin restricciones, ofreciendo desde veladoras especializadas y amuletos hasta "monigotes" y sustancias extrañas.
Esta alta demanda refleja una realidad cultural donde lo sobrenatural y la malevolencia caminan de la mano, dejando sus huellas entre las tumbas del panteón local.