La mañana de este martes, cientos de personas en Puebla se vieron seriamente afectadas por una severa escasez de unidades de transporte público, una situación que provocó largas esperas, retrasos masivos en sus actividades cotidianas y un clima de frustración generalizado en las principales avenidas de la ciudad.
Desde las primeras horas, en paradas y ejes viales clave, se observaron filas inusualmente extensas de usuarios aguardando con paciencia menguante la llegada de algún camión, microbús o combi.
La escena fue común en distintos puntos: trabajadores, estudiantes y padres de familia consultaban ansiosamente sus relojes, calculando el tiempo perdido y la probabilidad de llegar tarde a sus destinos.
Usuarios forzados a gastar más ante la desesperación
Los tiempos de espera se dispararon. Mientras que en condiciones normales el intervalo entre unidades suele ser de unos 10 minutos, este martes los ciudadanos reportaron esperas de entre 20 y hasta 30 minutos, o incluso más.
Ante la desesperación y el temor a mayores contratiempos, muchas personas no tuvieron más opción que desembolsar un dinero extra para recurrir a servicios de transporte por aplicación, un lujo que no todos los bolsillos pueden permitirse.
Entre las rutas que registraron más reportes por ausencia o baja frecuencia se encuentran la Ruta Azteca, la 2 A, los Morados, la 23, la 52 y la 68.
En zonas como Amalucan y el Bulevar 5 de Mayo, la congestión de usuarios fue evidente: grupos de personas aglomeradas en las esquinas, algunas sentadas en las banquetas y otras caminando con impaciencia, con la esperanza de avistar alguna unidad disponible.
“Salí más temprano de lo normal y aun así voy tarde. Hay poco transporte y lo peor es que ya pasa lleno”, comentó una usuaria, reflejando un sentimiento compartido por decenas de personas.
Efectivamente, en varios puntos de la ciudad, las pocas unidades que sí circulaban lo hacían a máxima capacidad, obligando a muchos pasajeros a dejar pasar uno o dos vehículos antes de encontrar espacio para abordar, lo que incrementaba aún más los retrasos.
La causa: La revista vehicular obligatoria y sus efectos en la operación
El origen de este caos circulatorio no es fortuito. El problema está directamente relacionado con el proceso de revista vehicular que se lleva a cabo en el estado de Puebla, un trámite obligatorio mediante el cual las autoridades revisan las condiciones físicas, mecánicas y administrativas de las unidades del transporte público.
La Secretaría de Movilidad y Transporte (SMT) había advertido previamente que las unidades que no cumplieran con este requisito o con el reemplacamiento quedarían fuera de circulación, conforme a la normatividad vigente.
Esta medida, aunque destinada a garantizar la seguridad y legalidad del servicio, ha generado un efecto colateral inmediato: una reducción significativa en la oferta de transporte. Mientras las unidades pasan la revisión, simplemente no están disponibles en las calles.
Cabe destacar que, según reportes, no todas las rutas se vieron igualmente afectadas. En el nororiente de la capital poblana, en zonas como Bosques de San Sebastián y Amalucan, las rutas 68 (en sus variantes naranja, verde, azul y amarilla) y la 41 operaron con relativa normalidad.
Sin embargo, esta situación contrasta marcadamente con la vivida en el resto de la ciudad.
Incluso rutas que normalmente son confiables, como la 52, presentaron graves irregularidades, con usuarios reportando que sus salidas se retrasaban aproximadamente cada media hora, alterando por completo los horarios y planes de quienes dependen de ella.
La revista vehicular, un proceso periódico necesario, ha ocasionado inconformidad entre los concesionarios que se rehúsan a renovar sus unidades o a pagar las altas multas que se impondrán por incumplimiento.
ERV