Luego de que un estudio de la Facultad de Economía de la UANL arrojara que un cierre temporal de la Refinería de Cadereyta podría prevenir hasta 471 muertes, diputados locales plantearon la creación de una mesa técnica de trabajo.
El objetivo es reunir a autoridades federales, estatales y sociedad civil para determinar el futuro operativo y ambiental de la planta.
La propuesta surge tras analizar el impacto de la calidad del aire en la entidad, utilizando como referencia un cierre inesperado de seis días ocurrido en 2016.
Los legisladores coinciden en que, más allá de posturas políticas, es urgente revisar los procesos internos de la empresa para reducir la emisión de partículas contaminantes.
Inversión y modernización como prioridades
Claudia Caballero, diputada del PAN, señaló que la mesa de trabajo debe enfocarse en lo operativo y en la inyección de recursos para modernizar los sistemas de filtrado, descartando, por el momento, un cierre inmediato de las instalaciones.
“Una mesa de trabajo, primero que nada, lo operativo, ver qué se le va a inyectar económicamente, ver cómo se van a mejorar los procesos y qué mejor que la mesa sea con los que están ahí dentro de Pemex, los funcionarios de Pemex que saben el teje y maneje de esta empresa”, puntualizó Caballero.
- Política
“No podemos decir cerrarla de tajo. El tema de la refinería es un tema del Estado, todos los alcaldes deberían estar al tanto, el gobernador... es chamba de todo Nuevo León”, explicó la legisladora.
Por su parte, la presidenta de la Comisión de Medio Ambiente, Claudia Chapa, informó que ya se cuenta con avances en un inventario de emisiones y solo resta coordinar el encuentro con especialistas para afinar la estrategia anticontaminación.
“Quisiéramos un secretario de Medio Ambiente que no sea pasivo, reactivo. Queremos un secretario que sea proactivo y que tenga iniciativa de trabajar en conjunto con el gobierno federal”, apuntó Chapa.
Debate sobre la responsabilidad de la contaminación
Desde la bancada de Morena, el diputado Jesús Elizondo defendió la permanencia de la planta, argumentando que la refinería no es el único factor contaminante en la zona metropolitana y que se requiere una visión integral que incluya al transporte y a la industria privada.
“No hay un solo causante de la contaminación, hay empresas, los mismos autos que también son contaminantes que incluso son mayores; tenemos que ser parejos, no podemos echarle toda la culpa a una sola empresa”, enfatizó Elizondo.
En contraste, Sandra Pámanes, coordinadora de Movimiento Ciudadano, y Javier Caballero, del PRI, insistieron en que el diagnóstico es claro y que la federación ha fallado en cumplir las promesas de modernización, sugiriendo incluso la reubicación como una alternativa a largo plazo.
“La exigencia es más que desaparecerla, cambiarla de lugar podría ser una opción. Hemos insistido en la modernización de los sistemas, ha habido la promesa permanente del gobierno federal, pero hasta el momento no está ese resultado esperado”, aseveró Pámanes.
hgc