Este fin de semana en la comarca lagunera, más de 200 unidades de carga pesada se apropiaron del periférico, pero en esta ocasión el objetivo no era el reclamo social ni la interrupción del tráfico.
La Unión de Transportistas de Carga y Turismo de la República (UTCT) llevó a cabo con éxito la octava edición de la “Rodada del Niño”, una iniciativa que logró repartir más de mil juguetes, pasteles y bolos entre las familias de Lerdo, Gómez Palacio y Torreón.
Ocho años de tradición y crecimiento constante
Lo que comenzó hace casi una década como un pequeño gesto de solidaridad ha evolucionado hasta convertirse en un pilar de la responsabilidad social del sector transportista en la región. Según los organizadores, esta noble causa inició hace ocho años con la entrega de apenas 200 juguetes.
A diferencia de sus inicios, la convocatoria de este año logró reunir a 215 agremiados con todo tipo de unidades, consolidando una tradición que genera altas expectativas entre las familias laguneras cada año.
El recorrido no solo destacó por su magnitud, sino por el impacto emocional que causó. Guadalupe Yañez, presidenta nacional de la UTCT, subrayó la importancia de la evolución de esta rodada, señalando que el evento ha superado con creces sus metas iniciales, convirtiéndose en un símbolo de unidad regional.
Un mensaje de unión y sana convivencia familiar
Más allá de la entrega de obsequios, la Rodada del Niño porta una postura clara sobre el bienestar de la niñez y el fortalecimiento del tejido social. La presidenta Guadalupe Yañez destacó que el propósito fundamental es
“Fomentar la convivencia familiar y mantener a los menores involucrados en actividades recreativas”.
En un contexto donde la tecnología suele aislar a los individuos, la UTCT apuesta por espacios de interacción directa. Yañez enfatizó que buscan alejar a los niños de “entornos negativos y del uso excesivo de dispositivos electrónicos, apostando por espacios de interacción directa y sana diversión”.
Esta visión posiciona al gremio transportista no solo como un motor económico, sino como un agente activo en la promoción de valores y la salud mental de las nuevas generaciones.
De la confusión al júbilo ciudadano
Curiosamente, el paso de la enorme caravana generó reacciones mixtas en un inicio. Debido al volumen de las unidades pesadas, algunos ciudadanos temieron inicialmente que se tratara de una manifestación o bloqueo.
Sin embargo, la incertidumbre se transformó rápidamente en alegría al descubrir que los choferes, acompañados por elementos de la Guardia Nacional y Tránsito, no solo hacían sonar sus cláxones para anunciar su paso, sino para repartir sorpresas a quienes salían a su encuentro.
La caravana culminó en Torreón tras recorrer las ciudades hermanas, dejando a su paso un mensaje de unión comunitaria. Esta octava edición reafirma que, mediante la organización y la voluntad, el sector del transporte puede ser un puente para llevar esperanza y alegría a los rincones más necesitados de La Laguna.
DF