El Gobierno de Nuevo León, encabezado por Samuel García, impulsa la construcción de las líneas 4 y 6 del Metro en la zona metropolitana de Monterrey, consideradas como uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos del continente.
Se trata de un sistema de monorriel elevado que busca transformar la movilidad urbana, pero que además ha sido diseñado bajo estrictos criterios de seguridad estructural, calidad y confiabilidad operativa.
El proyecto es ejecutado por Mota-Engil México y supervisado por AYESA, en coordinación con autoridades estatales como la Secretaría de Movilidad y Planeación Urbana y el Sistema de Transporte Colectivo Metrorrey.
Ingeniería con enfoque en seguridad
Desde su etapa de diseño, la obra ha incorporado normas internacionales en todos sus componentes técnicos, con el objetivo de garantizar resistencia, durabilidad y desempeño.
Especialistas involucrados en el proyecto señalan que se han enfrentado retos importantes, como condiciones geotécnicas complejas, variaciones térmicas extremas ,de entre -5 y 42 grados, y la construcción en un entorno urbano activo.
A pesar de estos desafíos, el avance de la obra civil alcanza aproximadamente el 75 por ciento, manteniendo como prioridad la calidad sobre la rapidez.
De esta manera se ve la supervisión y control en cada etapa de la construcción del Metro en Nuevo León
Uno de los pilares del proyecto es la supervisión constante, que permite validar cada fase mediante procesos técnicos rigurosos.
Cada plano, documento y especificación es revisado bajo estándares normativos que aseguran trazabilidad y cumplimiento, reduciendo riesgos y garantizando certeza en la ejecución.
Este nivel de control permite detectar posibles desviaciones y corregirlas a tiempo, fortaleciendo la seguridad del sistema en su conjunto.
Producción con precisión milimétrica
En el municipio de Marín se fabrican las trabes que sostendrán el monorriel, elementos clave para la estabilidad estructural del proyecto.
En total, se contempla la producción de 2 mil 91 vigas, de las cuales ya se ha alcanzado un avance del 85 por ciento, con alrededor de mil 750 piezas fabricadas.
Estas estructuras, que miden entre 18 y 28 metros y pesan hasta 75 toneladas, son elaboradas bajo estrictos controles de calidad y precisión milimétrica.
Calidad verificada en cada componente
El control de calidad es transversal en toda la obra. Desde los materiales, como el acero y el concreto, hasta las pruebas finales, cada elemento es evaluado antes de su uso.
Entre los procesos destacan pruebas de resistencia, inspecciones visuales y ensayos técnicos como el postensado, que garantizan la integridad estructural.
Ningún componente es instalado sin cumplir con los estándares establecidos, lo que reduce riesgos y asegura la durabilidad del sistema.
Un sistema que prioriza el futuro
Las líneas 4 y 6 sumarán una longitud total de 34 kilómetros y forman parte de una estrategia integral para modernizar el transporte público en la entidad.
El monorriel ofrecerá mayor velocidad, menor impacto urbano, reducción de ruido y mayor eficiencia operativa, beneficiando a miles de usuarios en la zona metropolitana.
Aunque su construcción implica retos temporales, autoridades destacan que se trata de una inversión a largo plazo que permitirá contar con un sistema de movilidad seguro, moderno y de clase mundial.
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