Durante años, el chef Yoshiaki Watanabe ha priorizado el trabajo como parte de una disciplina profundamente arraigada en la cultura japonesa, donde el compromiso, la responsabilidad y el esfuerzo en equipo suelen extender las jornadas laborales y dejar poco espacio para el descanso.
Sin embargo, este sábado hará una excepción poco habitual: cerrará su restaurante durante unas horas para apoyar a la selección de Japón en el juego 1000 de la Copa Mundial de la FIFA, que se desarrollará en el Estadio Monterrey.
"Yo la verdad no quería cerrar, pero mi esposa me obligó", dijo entre risas Yoshiaki Watanabe.
"El trabajo aquí en México es más relajado que en Japón, por eso estoy aquí", indicó.
La decisión no fue sencilla. La familia relató que conseguir los boletos fue complicado y, una vez en sus manos, la emoción fue inmediata. Sin embargo, también surgió la preocupación por las responsabilidades laborales del día siguiente.
"La verdad fue difícil conseguir los boletos. Cuando los teníamos nos emocionamos mucho, pero mi papá de volada pensó en su trabajo y en que tendría que trabajar al siguiente día", compartieron.
En Japón, explican, el trabajo se entiende como un deber colectivo, donde la constancia y la entrega al equipo son valores centrales. Ese mismo principio ha guiado la vida del chef.
"Estoy muy emocionado, me iré disfrazado de vaquero samurái", agregó Watanabe.
En medio de la emoción mundialista, la pasión por Japón también ha sido transmitida a sus hijos, quienes han crecido entre dos culturas.
"Es bonito tener dos culturas: por un lado, la mexicana, que te demuestra siempre calidez, y por otro la japonesa, que te da mucha enseñanza", comentó Ouichiro Watanabe.
Por unas horas, la cocina quedará en pausa. Una familia japonesa en Nuevo León que hoy cambia la rutina para vivir un momento mundialista que los conecta con sus raíces y su vida en México.
bjlm