Una intensa movilización de los cuerpos de rescate y seguridad se registró la tarde de este viernes en el corazón de la ciudad de San Pedro, luego de que un joven fuera localizado en condiciones deplorables en la vía pública.
Lo que en un principio fue reportado como una emergencia médica de prioridad, terminó siendo un caso de intoxicación etílica severa que requirió la intervención de la fuerza pública.
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Los hechos se suscitaron en un establecimiento dedicado a la venta de pollos asados, ubicado sobre la calle Zaragoza, entre las avenidas Hidalgo y Morelos. Trabajadores del negocio se percataron de que un hombre se encontraba tirado sobre la banqueta, aparentemente inconsciente.
Al ver que el sujeto comenzaba a vomitar de manera incontrolada, los empleados, temiendo que se tratara de un problema de salud grave o una congestión, solicitaron de inmediato el apoyo de la Cruz Roja.
Minutos después, una ambulancia de la benemérita institución y una patrulla de la Policía Municipal arribaron al lugar para brindar el auxilio. Para ese momento, los trabajadores ya habían logrado levantar al joven del suelo para sentarlo en una silla, intentando estabilizarlo mientras llegaba el personal capacitado.
Agresividad y resistencia a la autoridad
Al iniciar la valoración, el joven, quien presentaba grandes dificultades para hablar, se identificó ante las autoridades con el nombre de Carlos, asegurando además ser militar activo.
Conforme el sujeto comenzó a reaccionar ante la presencia de los uniformados, los paramédicos y policías confirmaron que su estado no derivaba de una enfermedad, sino de una fuerte borrachera.
A pesar de la disposición de los socorristas, el joven mostró una actitud hostil:
• Rechazó tajantemente la atención médica requerida para verificar sus signos vitales.
• Insultó de manera reiterada al personal de la Cruz Roja, entorpeciendo las labores de auxilio.
• Perdió el equilibrio en múltiples ocasiones, pues su estado etílico le impedía ponerse de pie o caminar por cuenta propia.
Traslado a Seguridad Pública
Ante la imposibilidad de que el individuo se retirara del sitio por sus propios medios y para evitar que sufriera algún percance mayor en la calle, los elementos de la Policía Municipal procedieron a asegurarlo. Con dificultades debido a la falta de coordinación motriz del joven, los oficiales lograron subirlo a la unidad oficial.
Carlos fue trasladado a las celdas de las instalaciones de Seguridad Pública, donde quedó bajo resguardo de la autoridad competente a la espera de que los efectos del alcohol disminuyeran y pudiera recuperar la sobriedad.
Afectación al establecimiento
Tras la retirada de las corporaciones, el incidente dejó un saldo negativo para los trabajadores del negocio de comida. Debido a que el joven vomitó en repetidas ocasiones sobre la banqueta durante su estancia, el personal se vio obligado a realizar labores de limpieza profunda en el área para eliminar la suciedad y los malos olores, permitiendo así que el tránsito peatonal y la operación del comercio volvieran a la normalidad.