"Sí, sí pensé que me iba a morir, sí pensé en mis hijos", relató con la voz entrecortada Laura, una mujer cuya vida se convirtió en un escenario de terror bajo la sombra de su expareja, Antonio, un hombre de origen cubano que utilizaba su supuesta devoción a la santería como un arma de manipulación y violencia.
Tras años de agresiones extremas, el sujeto finalmente fue capturado tras un ataque con un machete ocurrido en la alcaldía Xochimilco, Ciudad de México.
Antonio, santero, intentó asesinar a su expareja con un machete en Xochimilco
El calvario de Laura, nombre utilizado para proteger su identidad, comenzó en 2022, cuando conoció a Antonio durante unas vacaciones en Cuba.
Tras casarse en junio de ese año, el sujeto ingresó de manera ilegal a México en noviembre; sin embargo, lo que parecía una relación normal se transformó rápidamente en un ciclo de explotación económica y violencia física.
Lo anterior debido a que Antonio comenzó a exigirle dinero a Laura para enviarlo a su familia en la isla y, ante la negativa, iniciaron los golpes en la cabeza, el estómago y las piernas.
En marzo de 2025, tras sufrir una golpiza que le dejó el rostro cubierto de hematomas y la obligó a utilizar un collarín, Laura se armó de valor para denunciarlo.
Por ello, Antonio fue recluido en el Reclusorio Norte, pero la justicia le falló a la víctima: apenas tres meses después, una jueza ordenó su liberación alegando una supuesta falta de pruebas suficientes.
Este fallo judicial permitió que el agresor regresara a las calles para hostigar nuevamente a Laura, exigiéndole retomar la relación bajo amenazas de muerte.
El punto máximo de la violencia ocurrió el 31 de diciembre del 2025. Durante una reunión en el domicilio de la víctima, Antonio se enfureció porque Laura rechazó una cerveza.
El sujeto rompió una botella y, tras encerrar a Laura y a una amiga dentro de la vivienda, tomó un machete que guardaba entre sus objetos de culto religioso y se lanzó contra ella.
"Incluso gritaba auxilio, ayuda, mis hijos", recordó Laura sobre los instantes en que el arma blanca fue blandida contra su rostro y cabeza.
La oportuna intervención de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) evitó una tragedia al sorprender al sujeto en plena agresión.
Durante el arresto, el agresor amenazó a los agentes con que sus santos los maldecirían si lo aprehendían; no obstante, fue trasladado ante el Ministerio Público.
Actualmente, el interior de la vivienda de Laura conserva las marcas de la violencia en paredes y suelos.
Por lo cual, vive con el temor constante de que el sistema judicial vuelva a favorecer a su agresor y hace un llamado desesperado a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ CdMx) para que Antonio no sea liberado nuevamente, pues teme que su próxima amenaza de muerte se cumpla.
SCM