“Eran su vida”: Dan último adiós a doña Josefina, fiel aficionada de los Saraperos de Saltillo

En medio del llanto, los hijos de doña Josefina la buscan entre sus memorias, y por un instante, la tristeza cede ante las fotografías y los recuerdos.

Como aficionada dicen, doña Josefina era tranquila en las derrotas, y soñadora en las victorias, pero su gusto no era solamente de ir a ver.
Saltillo, Coahuila /

Las luces del estadio que llamamos mundo, se apagaron este fin de semana para Josefina Flores Ortiz, que en vida fue madre, esposa, abuela, amiga, pero por encima de todo, fue y será, una de las más grandes aficionadas del equipo de beisbol Saraperos de Saltillo.

Su partida trajo un momento de dolor para su familia, pero una luz tan grande, siempre seguirá iluminando. En medio del llanto, sus hijos la buscan entre sus memorias, y por un instante, la tristeza cede ante las fotografías y los recuerdos.

Decir que era aficionada a los Saraperos, podría ser injusto, porque esa clase de pasión es de otro nivel.

La profesora Josefina no solamente iba todos los días al estadio Madero, también seguía al equipo a Monclova, Monterrey, Ciudad de México y otras plazas donde la novena saltillense jugara.

Ganasen o perdiesen, con frío, lloviendo o en la pandemia, ahí estaba al día siguiente, y claro, no se iba hasta no ver el último out. Hubo días malos, muchos, ya sabemos, pero también alegrías inmensas, como llegó el primer campeonato y finalmente pudo abrir esa botella de tequila que otros ya no pudieron.

“Dijo que esa botella la íbamos a abrir hasta que  fueran campeones, mi padrino se fue y se iba consumiendo, nos tocó abrirla en el campeonato, de hecho Jonathan Aceves le tocó echarse un shot, a varios les tocó probar ese tequila de más de 30 años de añejo”, comentó Luis Ernesto Ramírez, hijo de doña Josefina.

Brenda Ramírez, su hija, no duda en abrir la conversación diciendo que para su mamá, los Saraperos eran su vida.

Mitad en broma y mitad en serio, ella y su hermano Jorge, recuerdan que incluso tenía a su consentido, Noe Muñoz.

La maestra Josefina llevaba el registro de cada jugada

Como aficionada de los Saraperos dicen, era tranquila en las derrotas, y soñadora en las victorias, pero su gusto no era solamente de ir a ver. La maestra, llevaba el registro de cada jugada, de cada partido, de cada temporada, incluso de la pretemporada. Su nivel de precisión era tanto, que su voz era ley entre los aficionados, al momento de cobrar las quinielas.

“Nosotros nacimos en el Estadio de Saraperos, ella nos llevó desde chiquitos, ella nunca faltó a un juego, mi abuelo siempre la llevaba a verlos y en vida lo disfrutó y más disfrutó a su jugador favorito, Noé Muñoz, era su adoración”, señaló Brenda Ramírez, hija de Josefina Flores Ortiz.
“Los últimos años la llevábamos en silla de ruedas, porque batallaba para caminar, ella decía que iba porque iba, los quinieleros todos iban ahí con ella”, indicó orge Ramírez, hijo de Josefina Flores Ortiz.

La última temporada la disfrutó desde casa, en la televisión o en el radio, por el cansancio y algunas enfermedades.

Este fin de semana falleció, y sus restos fueron velados este lunes en la capilla Renacimiento, al norte de Saltillo.

Ni en la muerte se separó de la casaca de sus amores, la cual reposaba sobre su ataúd. Así lo quería ella, y así lo cumplió su familia, que sabe que sin duda, desde el cielo seguirá gritando sarape, sarape, sarape, saraperos al ataque.



JVS


  • Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de TELEDIARIO; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
LAS MÁS VISTAS