Este 1 de julio, miles de poblanos celebran al Señor de las Maravillas, una de las imágenes católicas con mayor devoción en la ciudad de Puebla, reconocida por los numerosos milagros que se le atribuyen.
En el marco de esta festividad, te compartimos cinco datos poco conocidos sobre esta emblemática imágen religiosa.
- Representa a Cristo en la cruz, instantes antes de su muerte.
- Es una talla del siglo XVII, elaborada con la técnica escultórica propia de la época novohispana.
- Destaca por el realismo con el que muestra las llagas de la Pasión, invitando a la contemplación del amor de Jesús por la humanidad.
- Porta una corona y suele estar adornada con un resplandor, símbolo de su realeza.
- Su rostro transmite serenidad incluso en el sufrimiento, recordando que la cruz también es un signo de esperanza.
¿Por qué se celebra al Señor de las Maravillas en tres ocasiones?
- 1 de julio: Es la fiesta principal, en la que tradicionalmente se cantan Las Mañanitas con mariachis y se realiza una verbena popular.
- Viernes Santo: La imagen es sacada de su urna para participar en la procesión principal por las calles de Puebla.
- Tercer viernes de Cuaresma: Otra fecha de gran afluencia y celebraciones.
El templo de Santa Mónica, ubicado en la calle 5 de Mayo y avenida 18 Oriente-Poniente, en el Centro Histórico de Puebla, es el hogar de esta venerada imagen.
Historia de El Señor de las Maravillas y el milagro de las flores
La imagen llegó al templo de Santa Mónica tras ser ganada en una rifa por monjas agustinas. En ese ex convento surgieron los chiles en nogada, y las religiosas custodiaron la advocación, donde creció una devoción marcada por un milagro.
Cuenta la tradición que una mujer iba diario a venerar a Jesús, pidiendo por su esposo preso en la cárcel de Juan de Dios. Llevaba flores y luego visitaba a su marido, pero un día conoció a otro recluso solitario y empezó a llevarle comida.
Al ser liberado su esposo, desconfió de sus ausencias y la interceptó:
—¿Qué llevas en el canasto?
—Maravillas para el señor —respondió ella.
La comida se había vuelto flores de maravillas. Ella confesó, buscaron al preso sin hallarlo, y las flores fueron ofrecidas al Cristo de la Caída, iniciando así la fama de milagros que perdura hasta hoy.
Con más de tres siglos de historia, el Señor de las Maravillas sigue siendo un pilar de fe para los poblanos, cuya devoción se renueva cada año en sus tres fechas clave, manteniendo viva una tradición que combina religiosidad, cultura y leyenda popular.