Francisco Bucio transformó una tragedia personal en un hito médico tras sobrevivir al sismo de 1985 ocurrido en la Ciudad de México, luego de que un edificio colapsó y dañó su mano derecha, amenazando con terminar su carrera de cirujano para siempre.
No obstante, este médico recuperó la movilidad de su mano mediante un trasplante doble de dedos provenientes de sus propios pies, lo que le permitió volver al quirófano para salvar vidas.
Francisco perdió los dedos de su mano tras colapso de edificio durante sismo de 1985
En entrevista para TELEDIARIO, Francisco relató que, en un instante, escuchó cómo todo "tronó" a su alrededor; lo último que vio fue a su mejor amigo antes de que el edificio se viniera abajo.
Entre los escombros, los golpes y la confusión, se dio cuenta de que su mano derecha, esa que usaba para operar y atender a sus pacientes, estaba atrapada bajo una trabe de la construcción.
"En cierto momento tronó todo. Me volteé a ver con mi mejor amigo, que estaba a mi lado, y se vino todo el edificio abajo; todo se hizo oscuridad.
Acabamos todo, pues confuso, golpes por todas partes; cuando me di cuenta, traté de acomodarme y la mano con la que había yo acomodado el disco no la podía mover y me di cuenta de que estaba atrapada con una de las trabes del edificio", narró.
Francisco es diestro, y el diagnóstico tras el rescate fue devastador, pues tuvieron que cortarle cuatro dedos de su mano derecha; aunque los médicos intentaron salvar lo que pudieron usando piel de su abdomen, el panorama para volver a sostener un bisturí parecía imposible.
Francisco es sometido a cirugía de su mano con injertos de sus pies
Dos meses después del desastre, Francisco viajó a San Francisco para conocer al doctor Harry Buncke, el padre de la microcirugía, quien no solo fue su médico, sino la primera persona que realmente creyó que su paciente podría volver a operar a las personas.
Le realizaron un trasplante doble, pasándole un dedo de cada pie a su mano derecha, por lo que el proceso de adaptación no fue sencillo, ya que Francisco luchó contra el escepticismo de sus propios colegas, quienes no creían que alguien con dedos de los pies en las manos pudiera operar con precisión.
"Yo creo que la parte más difícil fue convencer a mis jefes de que sí podía porque, básicamente, nadie creía que yo iba a poder.
Habían algunos doctores amigos míos, uno que ya falleció, que siempre creyeron en mí. El doctor que me operó fue el primero que creyó en mí; dijo: 'Claro que puedes'", resaltó.
Sin embargo, Francisco nos demostró que la convicción personal mueve montañas; hoy no solo tiene una "nueva" mano funcional, sino que cumplió su sueño de volver al quirófano y seguir ejerciendo su propósito de vida, recordándonos de que un final feliz no siempre es volver a como estábamos antes, sino reconstruirnos con lo que tenemos para seguir adelante.
AFV