La tarjeta de Mi Movilidad es un dispositivo esencial para los miles de usuarios que utilizan diariamente el sistema de transporte público en Jalisco. Este plástico permite el acceso ordenado a las diversas rutas que operan dentro del área metropolitana de Guadalajara.
El costo actual de esta herramienta de pago es de treinta pesos y puede adquirirse en las máquinas expendedoras ubicadas en las estaciones del tren ligero. También se encuentra disponible en algunos paraderos seleccionados del sistema Sitren para facilitar su obtención inicial.
¿Qué beneficios y usos ofrece la tarjeta de Mi Movilidad en Jalisco?
Este sistema de pago electrónico es compatible con modalidades como Mi Tren, Mi Macro y las rutas de Mi Transporte. Además, los usuarios pueden vincular su plástico para utilizar el servicio de bicicletas públicas MiBici, ampliando así las opciones de traslado ciudadano.
Para mantener el saldo activo, la ciudadanía puede realizar recargas con dinero en efectivo en los puntos autorizados del estado. Estos sitios de recarga se localizan principalmente en las estaciones de las líneas del tren ligero y en las del sistema de Macrobús.
Existe la opción de registrar la tarjeta a nombre del titular en los módulos especializados ubicados en el tren ligero. Para realizar este trámite, es indispensable presentar una identificación oficial vigente y la CURP ante el personal institucional.
El registro formal del plástico ofrece la ventaja de proteger el saldo acumulado en situaciones de robo o extravío del dispositivo personal. Gracias a esta medida de seguridad, los propietarios pueden recuperar su dinero.
¿Cuál es el monto máximo permitido para recargar saldo en el sistema?
El sistema de Mi Movilidad establece un límite máximo de recarga de 250 pesos para todas las tarjetas activas en la entidad. Esta restricción técnica impide que los usuarios puedan abonar una cantidad superior a la cifra mencionada en las estaciones o paraderos.
La implementación de este tope de saldo funciona como una medida de protección financiera para el propio usuario del transporte público. En caso de perder el plástico, el monto máximo que estaría en riesgo se limita estrictamente a la cantidad de dinero permitida.
Es importante que la ciudadanía esté atenta al saldo disponible antes de intentar realizar una nueva operación en los módulos de recargas oficiales.
La administración del saldo es responsabilidad de cada pasajero, quien debe planificar sus recargas según sus necesidades de viaje semanales.
MQ