El olvido está matando al Teatro Popular José Recek Saade en Puebla; artistas se niegan a dejarlo ir

Mientras las autoridades de los tres niveles se deslindan de su mantenimiento, colectivos artísticos y vecinos del Barrio El Alto buscan salvar este escenario.

Teatro Popular José Recek Saade en Puebla / Melanie Torres
Puebla. /

A tan sólo kilómetro y medio caminando desde el Zócalo aparece un sitio diferente que agoniza ante el abandono de las autoridades que alguna vez prometieron mantenerlo en pie para el bienestar de la comunidad.

Se trata del Teatro Popular José Recek Saade, en el Barrio El Alto, que, pese a estar a sólo dos calles de Casa Aguayo, sede alterna del gobierno estatal, hoy permanece en condiciones deplorables y a punto del colapso por su estructura subterránea, siendo hogar de personas en situación vulnerable.

De acuerdo con la Secretaría de Cultura federal, este inmueble abrió sus puertas al público en enero de 1976 y tuvo una segunda intervención en 2003. Su diseño evoca a una plaza de toros debido a que fue pensado en honor al poeta, ensayista y dramaturgo José Recek Saade, quien era fanático de la tauromaquia.

Fue construido debajo del antiguo Puente Nochebuena, el único con esa característica en Puebla capital. Por encima circulan a diario cientos de vehículos que atraviesan la calle 14 Oriente y lo rodean varias vecindades y edificios que caracterizan los barrios en la periferia del Centro. 

La gente salvó al Recek

En esencia, el Teatro Popular José Recek Saade fue pensado como un espacio para la comunidad para que los artistas mostraran su arte sin restricciones, pese a lo limitado del escenario y las gradas, que apenas tienen capacidad para una centena de personas.

Desde principios del siglo XXI, diversas agrupaciones civiles lo usaron como base para ofrecer talleres culturales y artísticos para niños y jóvenes, así como muestras de danza, música y poesía en festividades patronales y de relevancia general, como Día de Muertos o Navidad.

El predio pertenece a la Comisión Nacional del Agua (Conagua), pero al ser un espacio cultural, en diferentes momentos se entregó en comodato para que sea administrado por el gobierno municipal de Puebla.

Sin embargo, en la actualidad no hay autoridad alguna que administre el edificio y, de no ser por activistas y vecinos del barrio El Alto, que de vez en cuando hacen esfuerzos por darle mantenimiento, ya hubiera sido vandalizado en su totalidad, como sucede en su salida por bulevar Xonaca.

En 2020, con la pandemia de coronavirus, el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (Imacp) retiró cualquier clase de intervención al lugar, mientras que Conagua mantuvo el poder sobre el predio, pero sin prestarle atención. 

Colectivos intentan rescatarlo

Alberto Luna, integrante del colectivo Teatro del Puente, dedicó a Multimedios unos minutos antes de sumarse a la faena que activistas de su grupo, de Unidos por el Recek y vecinos del Barrio El Alto organizaron para limpiar el poco espacio que les queda disponible.

Rejas oxidadas, pintura vieja y basura por doquier es la postal que nuestras cámaras tomaron durante el recorrido del lugar, pues hace más de seis años que los apoyos gubernamentales fueron retirados pese a la insistencia de la gente.

“Los mismos indigentes saquearon las rejas, las puertas, el alumbrado, todo lo que era parte del teatro fue desmantelado por completo. Lo último que supimos a mediados del año pasado fue que estaban haciendo incendios, por lo que nos dimos a la tarea de intervenir y seguir haciendo rescate para el espacio”, dijo.

Comentó que en abril pasado inició la restauración comunitaria del lugar y, por primera vez en un lustro, regresaron talleres de arte para los más pequeños.

No hay pago alguno, sólo interés por formar nuevas generaciones de artistas para alejarlos de las drogas, el alcohol y la delincuencia, esa misma que saqueó los pocos artículos y herramientas que quedaban en el lugar.

Alberto aprovechó el micrófono para solicitar ayuda de la gente y recibir donaciones para tratar de devolverle la dignidad a este lugar.

“A mí me ayudó en un tema de depresión, para poder dedicarme al arte porque soy de escasos recursos”, compartió.

Aunque recientemente han tenido acercamientos con la Secretaría de Cultura estatal, a cargo de Fritz Glockner, los oficios no han tenido el resultado esperado. En tanto, el Imacp ya descartó regresarlo a su catálogo de inmuebles en resguardo.

Alberto sostuvo que el teatro es necesario para la cultura poblana porque es un espacio sin tolerancia a la discriminación, donde el barrio cuida a todos.

Por ahora, Teatro del Pueblo y Unidos por el Recek intentan mantenerlo de pie con talleres abiertos a todo el público los días sábados y domingos. Danzón y elaboración de títeres con materiales reciclables por ahora, así como danza africana y trueque en el futuro, son las ideas que mantienen con vida el lugar antes de que el abandono burocrático lo elimine por completo. 

ERV


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  • Carlos Morales
  • Reportero en formación desde 2018. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la BUAP. Me especializo en temas de gobierno y medio ambiente en Puebla.
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